QUE ECONOMÍA REACTIVAR

Adrián Juárez


Hoy se habla mucho de reactivar la economía, como la gran solución de la crisis. Se dice que en cuanto esto suceda, mejorarán las cosas. Pero ya llegó la hora de ponernos a pensar que es lo que producimos y para quién y diferenciarlo de lo que deberíamos producir y para quién.



Dicen que la reactivación económica de México dependerá de la reactivación de EU. Somos tan dependientes por el neocolonialismo que esto tiene una dosis de verdad. ¿Pero depender de EU a qué nos ha llevado? A la triste situación actual, así que es hora de desarrollar un plan económico nacional para desarrollarnos de forma que sea el factor interno el que más cuente y no el externo. Es hora de romper lazos de dependencia de EU. Desde la firma del Tratado de Bucareli, Álvaro Obregón se comprometió a no desarrollar sectores clave de la industria, los motores, automóviles, aeronaútica.


Llegó la hora de pensar si siempre nuestro empleo es un derecho a garantizar o simplemente va a depender de las vicisitudes del “mercado”. De tomar medidas para que todos los derechos como: salario digno, jornada de ocho horas, pensión, vacaciones, servicio médico, guarderías, etc. se van a garantizar y no que “por la crisis” va a aumentar la precariedad laboral.


Es importante la reactivación de una economía tal y como lo necesita la sociedad y podemos preguntarnos, reactivar que economía de quién, para quién. Lo esencial es que se reactive la producción de insumos para la salud y fabricación de medicamentos, equipos médicos, así como la medicina tradicional, impulsar proyectos de pequeña y mediana empresa de bienes y servicios esenciales: alimentos, educación, vestido, vivienda, captación de agua, vestido y calzado, preservación del patrimonio cultural. Desgraciadamente se han incluido como actividades esenciales la minería, la automotriz y la construcción.


Dada la crisis actual, lo que menos necesita la sociedad es que se produzcan más coches por y para compañías extranjeras, sin tener ni una propia, hace falta una reconversión industrial de cara a producir bienes y servicios urgentes para la gente. Llega la hora en que el Estado regule la economía, planifique la producción e invierta en aquellos aspectos más necesarios para salvar la crisis.


Reactivar la economía con nuestras propias fuerzas, no estar dependiendo de las corporaciones extranjeras.


La inversión extranjera ya no está contenta, luego de que se ha revertido poco a poco la Reforma Energética que les entregaba este sector al saqueo de las corporaciones, no les gustó que se cancelara el megaproyecto de Texcoco (mega tranza), o que a Constelation brands no le dejaran acabarse el agua en Baja California. Dicen que México ya no es “atractivo”. Mal para ellos y que bien que las corporaciones nos dejen de saquear.


Que la industria de la construcción está medio paralizada dicen. Pero hay que distinguir si se detiene la especulación, el loco desarrollo inmobiliario no es lo mismo a que se detenga la construcción de hospitales, escuelas y vivienda. Pero en el PIB todo cuenta como “industria de la construcción.”


La soberanía energética y alimentaria son estratégicas y es necesario retomarlas, porque la energía es el motor de la economía. Al mismo tiempo que se apoya petróleo, refinación y electricidad es momento de apostar a la energía renovable, desde las comunidades, no desde corporaciones extranjeras.


También hemos de decidir qué energía y que producción de bienes y productos ayudan al medio ambiente, que ha estado deteriorándose cada vez más. La producción debe contemplar productos reciclables, ya basta de producción y desecho de plásticos.


Para medir la recuperación se basan en un instrumento de la macroeconomía: el producto interno bruto (PIB), conocido también como producto interior bruto o producto bruto interno (PBI), que es una magnitud macroeconómica que expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios de demanda final de un país o región durante un período determinado, normalmente de un año o trimestrales.


Se saca el volumen de producción y servicios y para determinar el PIB por habitante se divide la masa monetaria entre el número de habitantes. O sea, en el mismo saco meten a los mega millonarios con los más miserables). Es instrumento no sirve para ver si avanza o no el verdadero desarrollo a partir del bienestar de la gente.

En cuanto a la producción meten productos de todo tipo, igual elaboración de droga, armas de fuego, automóviles de lujo, productos nocivos para la salud con productos necesarios para la población. ¿Es lo mismo producir comida chatarra que no nutre y enferma de comida nutritiva? Suman servicios importantes como la salud, la educación con todo tipo de servicios que pueden esconder turismo de super lujo, prostitución, o servicios inútiles e innecesarios. Los servicios que dan los contadores a las corporaciones para que evadan impuestos ¿se pueden equiparar a otros servicios? Las ganancias de los servicios de un abogado a un narcotraficante al que le cobra cifras millonarias también cuentan. Los servicios de los call center para estar molestando a la gente o los servicios de los bots, no son lo mismo que los servicios de limpieza, salud educación. Pero cuentan igual.


Suma actividades que afectan al medio ambiente, la especulación financiera, insumos que sirven a la violencia, la militarización, todos los movimientos especulativos del mercado financiero. Inversiones extranjeras que llevan al saqueo. Artículos de lujo con los de la canasta básica. De modo que no es un parámetro que nos indique si vamos bien o nos regresamos.


Tenemos que visualizar que economía vamos a desarrollar y los efectos reales que las políticas públicas deben tener en las personas y en el país. Y eso no lo va a medir el PIB.

El PIB tampoco mide quién se lleva la riqueza, si las corporaciones extranjeras o las empresas nacionales, no distingue empresas estatales de grandes pequeñas y medianas empresas. Por ejemplo, en la producción minera actual nos saquean las grandes corporaciones y eso no se mide. De hecho, para iniciar una nueva economía habría que cancelar concesiones y retomar la actividad minera en manos del estado con participación de las comunidades afectadas, que deben ser las más beneficiadas en todo sentido. Para tal efecto hay que regresar al mandato constitucional de los artículos 27 y 28 acerca de la propiedad de los bienes del suelo y el subsuelo arrebatados a la nación.


También debemos ver con qué recursos se va a echar a andar la economía porque ahora el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial están promoviendo el endeudamiento. Mismo que es una de las causas de la crisis actual. No se debe pedir ningún préstamo. Para tener más recursos hace falta que las corporaciones paguen lo que deben y una reforma fiscal para que el que más gana más pague. De ahí obtendremos grandes recursos.


Es bueno apoyar a la gente, sobre todo a adultos mayores y sectores marginados y es mejor que los recursos se destinen para apoyar a la producción de pequeños y medianos productores, de campesinos y artesanos y de empresas estatales que se encarguen de sectores estratégicos y esenciales.


En la reactivación económica es indispensable la transformación para que tras la destrucción se construya una economía del pueblo para el pueblo. No dependiente de las finanzas internacionales, ni del dólar ni del extranjero. Una economía nacional y popular, fuerte y estable que dependa de sus propias fuerzas.



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