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¿Quién mató al ambientalista Álvaro Arvizu Aguiñaga?

Julio César Ramírez | Yo río libre | Junio 24, 2023


El defensor del agua, la tierra y la agroecología Álvaro Arvizu Aguiñaga, co-director del Centro para la Sustentabilidad de la Sierra Nevada Incalli Ixcahuicopa (Centli), de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), murió el lunes 19 de junio luego de sobrevivir a una agresión perpetrada días antes cuando varios sujetos ingresaron al edificio ubicado al pie del volcán Iztaccihuatl, Estado de México. El 12 de este mes, en el mismo municipio de Tlalmanalco, el apicultor e investigador en agroecología Cuauhtémoc Márquez Fernández, falleció tras un atentado en su domicilio. México sigue siendo el país más mortífero para los ambientalistas. De 2014 a 2022, han sido asesinados 148 defensores del medio ambiente; en impunidad. La violencia no sólo se ejerce contra personas en lo particular, sino también sobre comunidades que defienden el medio ambiente, la tierra y el territorio.


Álvaro Arvizu trabajaba sobre la conservación de territorios, se encargaba de ofrecer cursos de composta, invernaderos y agricultura en el Centli, ubicado en el kilómetro 1.2 de la carretera San Rafael Tlalmanalco, comunidad de San Juan Atzacualoya, al pie del Iztaccihuatl.


Varios sujetos ingresaron al inmueble el 13 de junio y atacaron en forma violenta a quienes se encontraban en el sitio.


Murió el lunes 19 en la clínica 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social en el municipio de Chalco, donde lo atendían de un ataque con hacha.


El Centli, que integra al Programa de Investigación UAM Sierra Nevada, Estudios y Proyectos Sierra Nevada S.C., y Guardianes de los Volcanes A.C., es uno de los colectivos que lleva más de una década en lucha, a fin de que se promulgue la nueva Ley General de Aguas en México.


El Centli ha combatido a los talamontes e impulsado la economía solidaria. Este ataque fue premeditado, por lo que se hizo la denuncia por homicidio agravado. La UAM exige una investigación profunda de la muerte del ambientalista Álvaro Arvizu.


“Tenemos la certeza de que este ataque fue premeditado y planeado”, sostuvo el profesor del Departamento de Sociología de la UAM Iztapalapa, Pedro Moctezuma Barragán, durante una conferencia de prensa el jueves 22 donde se informó sobre los hechos del 13 de junio en el Centli.


No fue un robo, sino que iban directo por Álvaro. Fue un asesinato premeditado, a quien torturaron por más de 20 minutos, denunció el director académico del Centli, Carlos Vargas Cabrera.



Vargas Cabrera denunció que hay quienes quieren difundir que se trató de un robo, sin embargo, hay indicios de que fue planeado, ya que tres días antes hubo cortes de cableado de luz, así como de dos señales de internet y no se sustrajeron equipos de valor, salvo una caja chica.


Fue terrible lo que pasó, acusó el investigador de la UAM Xochimilco, Roberto Constantino Toto. En el país las personas involucradas en la defensa del medio ambiente son objeto de agresiones y es algo que ocurre con más frecuencia de lo que se sabe, por lo que exigieron a la Fiscalía General de la República una investigación exhaustiva.


Fueron hechos premeditados, señaló la coordinadora del Programa de Investigación para la Sustentabilidad de la UAM, Eloísa Domínguez Mariani. El ataque a Álvaro fue contra un defensor del medio ambiente -por lo que se sumó a la exigencia de justicia y cese de agresiones.


Pero sigue la campaña de terror. Este viernes 23, Pedro Moctezuma actualizó la información: “El operativo criminal comenzó el viernes 9 de junio con el corte de luz e internet del Centli. Se pausó debido a un evento amplio con 300 personas durante el fin de semana. El martirio de Álvaro Arvizu fue el martes 13. El operativo siguió con una intervención para borrar huellas el jueves 15 y una semana después, el jueves 22, con el depósito de un órgano -corazón- arrojado junto al vívero”.


Es necesario -pidió Pedro Moctezuma- poner luz sobre esta campaña de terror contra defensores del agua y la agroecología, que incluye el lamentable asesinato en paralelo y en condiciones similares de Cuauhtémoc Márquez Fernández, también apicultor y académico de Tlalmanalco.


Pero no vamos a permitir que el crimen organizado se apodere de la universidad, aseveró Moctezuma.


“Esto no es un problema particular, no fue un crimen obra de delincuentes menores, hay autoría intelectual y grupos operativos que siguen actuando hoy. No queremos una respuesta fácil sino una investigación profunda”.


Durante la conferencia de prensa también se presentaron propuestas para lograr justicia y reconstruir la armonía; una muestra del humanismo solidario y comunitario frente a la barbarie.


En reconocimiento a Álvaro Arvizu Aguiñaga, la sede agroecológica llevará su nombre y próximamente se realizará un homenaje a su vida, en el que también se promoverá ante los medios de comunicación el compromiso que tiene la UAM en materia de agua y medio ambiente a través del Centli.

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