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Salario mínimo constitucional, hito histórico que trascienda las cantidades fijadas contrarias a nuestra carta magna.


Por: Andrés Peñaloza Méndez / @A22396007Andres SIC.MX


La propuesta proletaria de cara al sexenio 2024-2030, es conquistar por primera vez en la historia de este país un salario mínimo constitucional concebido hace 107 años por el Constituyente de Querétaro y que a precios actuales se expresa en una cantidad de 750 pesos al día.


En la Constitución del 1917, en el artículo 123, fracción VI, claramente se indicaba:

Artículo 123


VI. El salario mínimo que deberá disfrutar el trabajador será el que se considere suficiente, atendiendo las condiciones de cada región, para satisfacer las necesidades normales de la vida del obrero, su educación y sus placeres honestos, considerándolo como jefe de familia

Los constituyentes de inicios del siglo XX dispusieron la creación comisiones especiales municipales, subordinadas a la Junta Central de Conciliación, para la fijación del salario mínimo. Al carecer la mayoría de las entidades de leyes de trabajo, en el periodo 1917 a 1931, el sistema de comisiones resulto inoperante.


Bajo el gobierno de Emilio Portes Gil, el 6 de septiembre de 1929, fue publicada en el Diario Oficial la reforma a la fracción X del artículo 73 de la Constitución Política, otorgando facultades al Congreso de la Unión para expedir las leyes del trabajo reglamentarias del artículo 123.


En agosto de 1931, Pascual Ortiz Rubio, promulga la Ley Federal del Trabajo, cuyo artículo 90 define al salario mínimo como:


Artículo 90


Salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo. El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.


Al momento se desconoce la propuesta salarial, particularmente respecto a los salarios mínimos, de la candidata Xóchitl Gálvez, de la coalición Fuerza y Corazón por México, conformada por los alicaídos partidos de Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) para la Presidencia de la República. Sin embargo, no omito recordar la dramática merma del poder adquisitivo de las remuneraciones y la polarización en la distribución de la riqueza, en el pasado reciente, para beneficio de la burguesía, cuando estas fuerzas políticas gobernaron.


La candidata puntera para la presidencia, Claudia Sheinbaum, quien en el documento 100 pasos para la transformación,[1] propone llevar el salario mínimo al nivel alcanzado en 1976: 376 pesos a precios actuales. (ver gráfica 1)


Monto, por cierto, ya vigente en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN): 375 pesos, pero no en el resto del país. Lo cual se podría lograr a tiro de piedra este mismo año o el siguiente, habiendo voluntad política porque las condiciones económicas caen de maduras.


Gráfica 1

Fuente: Elaboración propia con datos de la Comisión Nacional de las Salarios Mínimos


Para justificar la meta 2030 se arguye alcanzar un salario mínimo suficiente para “que una familia tenga acceso a los productos básicos y una vivienda digna” pues se podrá adquirir alrededor de 2.5 canastas básicas. La propuesta, en rigor, no es nueva. Deriva de la visión patronal planteada desde 2016 (con ulteriores modificaciones) por la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).


Si bien, la política de recuperación del poder adquisitivo de los salarios mínimos llevada a cabo durante el gobierno federal 2018-2024, empezó a revertir la política de anclaje salarial y avanzar en el crecimiento real de las remuneraciones básicas. Este aún es insuficiente en relación a lo alcanzado en 1976, el monto máximo alcanzado en el transcurrir histórico, pero aún distante del salario mínimo constitucional. El buscado hito histórico (con mayúscula) que trascienda las cantidades fijadas hasta ahora contrarias a nuestra carta magna. La perspectiva de la burguesía mexicana y de su clase política es anclar los salarios mínimos bajo el espurio argumento de que en las familias proletarias existen dos o más con ingresos laborales y de esa manera se garantiza un “salario del bienestar familiar”. Nefando argumento. Acortan pasos, cambian las botas de trabajo por zapatillas y mocasines.


La cobertura de los salarios mínimos para adquirir la canasta alimentaria más no alimentaria urbana establecida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) con la que se mide si una persona se encuentra o no en pobreza monetaria, está lejos de dar cobertura a todos los integrantes del hogar. Para 2023 alcanzaba para solventar las necesidades de 2.2 y 1.5 personas en la ZLFN y en el resto del país; es decir, no cubre las necesidades de una familia entera con un promedio de cuatro miembros.


Además de ralentizar el paso, con pasito tun tun (Cuando vayas a bailar no te olvidaras de mi -voto), se desgasta el concepto de jefa o jefe de familia para catafixiarlo por el de proveedor.

Es evidente la ambición desvalorizadora del concepto constitucional de jefe o jefa de familia y allanar, con taimada malicia, el desdoblamiento del jefe o jefa de familia evocado en la Constitución cuyo salario mínimo debe ser suficiente para atender las necesidades materiales, sociales, educativas y recreativas de su familia, en dos proveedores cuyos aunados ingresos logra el deseado, “salario familiar del bienestar”.  Andar en alegres pasos con las elites del poder económico, es desandar camino, extraviar pasos.


La propuesta proletaria para el próximo sexenio 2024-2030, necesariamente debe dirigirse a situar el monto de los salarios mínimos general y profesionales al parámetro constitucional.

Son varias las rutas para hacer factible conquistar un salario mínimo constitucional en el sexenio venidero. Una de ellas es duplicarlo en 2025, como se hizo en diciembre de 2019 en la ZLFN; ahora deberá incluirse al resto del país.


Los resultados arrojados de tal medida, altamente positivos, son contundentes seis años después. Entre ellos, el achicamiento en un 25% de la brecha salarial de género y la reducción del número de trabajadores en pobreza laboral.


Por lo mismo, celebro la realización del Foro: Por el incremento salarial para todos los trabajadores del país. ¡La lucha es vigente! ¡Aumento salarial o paro nacional!,[2] el pasado domingo 10 de marzo por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), frente al Palacio Nacional, donde se pudo apreciar una profunda comprensión de la relación capital-trabajo y las demandas sociales en el actual contexto. Resalta la acertada posición para focalizar en el tema salarial como eje de lucha para sensibilizar a sindicalizados y no organizados, para exigir aumento salarial para todas las personas trabajadoras del país y romper los topes salariales impuestos en las negociaciones contractuales y conquistar un salario mínimo constitucional.


Porque se quiere ir lejos, pasos atrás en materia salarial ni para agarrar vuelo.


SIC mx



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