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SIN MAÍZ NO HAY PAÍS

POSICIONAMIENTO


De la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País ante la solicitud de los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, de un panel de controversia en relación con el maíz en México. Agosto 2023



Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País


1- Pretenden ignorar que amplios sectores de la población en Estados Unidos y Canadá

rechazan el uso de esta dupla, debido a las evidencias acumuladas de daños a la salud,

que se muestran, por ejemplo, en las demandas ganadas por personas estadounidenses

que enfermaron de cáncer debido al uso de glifosato. Las empresas prefieren pagar las

demandas antes que perder el negocio multimillonario que representa este herbicida.

Enfrentamos lo que se anunciaba desde la firma del TLCAN (hoy T-MEC): la imposición

de decisiones que beneficien a Estados Unidos y Canadá a través de la extracción de

bienes comunes y de modelos que responden a sus intereses económicos sin respetar

las necesidades y decisiones de México. Se trata de estar por encima de la autonomía

esencial de una nación, de su soberanía.

Desde la firma del TLCAN, en México se modificó el modelo agroalimentario, lo que ha

tenido graves consecuencias como una mayor migración, epidemias de obesidad,

diabetes y otras enfermedades vinculadas al consumo masivo de alimentos chatarra

producidos por industrias que sólo buscan ganancias, así como una fuerte crisis en el

campo que nos vuelve dependientes de las importaciones de productos básicos como el maíz amarillo, provenientes de una elite de productores beneficiados con subsidios

millonarios por parte del gobierno de Estados Unidos.

Y lo peor, productos transgénicos plagados de glifosato que contaminan la tierra, el agua, matan insectos polinizadores y afectan la salud de quienes siembran y consumen esos alimentos.

Lo que se pretende a través del T-MEC -ahora evidenciado con la petición de este

panel de controversia- es imponernos un modelo agroalimentario y enajenar nuestro

derecho soberano a decidir qué comer, cómo producir nuestros alimentos y qué

importar.

Resulta irónico lo expresado por la representante de Estados Unidos, Katherine Tai, quien afirma que es “fundamental que México elimine sus medidas biotecnológicas

incompatibles con el T-MEC para que los agricultores estadounidenses puedan continuar accediendo al mercado mexicano y utilizar herramientas innovadoras para responder a los desafíos climáticos y de seguridad alimentaria”, cuando son esas “herramientas innovadoras” las que tienen al planeta al borde del colapso ambiental.

Frente a ello, los datos evidencian que la mayor parte de los alimentos son producidos

por la agricultura campesina de pequeña y mediana escala. Y que, mediante políticas

públicas adecuadas, esta agricultura puede convertirse en la verdadera alternativa

para la producción de alimentos, para el arraigo de las comunidades en sus territorios,

y para la protección de la biodiversidad y de la salud ambiental y humana.

Ante esta situación es indispensable apoyar la posición del gobierno mexicano,

justamente porque se basa en el derecho inalienable a la salud, así como los derechos

a un ambiente sano y a la biodiversidad de los maíces nativos de México, en el país

que es centro de origen y diversidad constante de este grano. También se basa en la

defensa de la riqueza biocultural de las comunidades campesinas y del patrimonio

gastronómico de México clasificado como Patrimonio Intangible de la Humanidad, por

la UNESCO.

Es el momento de unir voces y esfuerzos para un cambio profundo en la manera de

relacionarnos con la naturaleza y de producir nuestros alimentos.

Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País

www.sinmaiznohaypais.org

cn.sinmaiznohaypais@gmail.com

2- Es el momento de unirnos para superar la pandemia de obesidad y diabetes, cuyos

costos sociales y económicos afectan de manera evidente a nuestro país.

No permitamos que un país extranjero a través de un tratado comercial imponga

condiciones que ponen en riesgo nuestro derecho a un ambiente sano, a la salud, a la

vida, a un trabajo digno libre de tóxicos, y a preservar nuestro extraordinario patrimonio

cultural y nuestra biodiversidad.

México es hoy una voz que se une a la de millones de personas que en el mundo

demandan alternativas para recuperar la dignidad, el derecho a decidir qué comer, el

derecho al agua, el derecho a un medio ambiente sano y sustentable, el derecho a la

información, en suma, el derecho a la vida.

La Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País reitera su posición: NO a tratados

comerciales que sirvan como pretexto a países extranjeros para enajenar nuestra

soberanía. NO a un modelo agroalimentario depredador.

SÍ al trabajo campesino digno y bien remunerado. SÍ a políticas públicas integrales

para el campo y una alimentación adecuada. SÍ a la milpa y a los maíces nativos. SÍ a

una tortilla hecha con buen maíz, sana, nutritiva y libre de agrotóxicos. SÍ a una

agricultura regenerativa.

Sin campesinas y campesinos, sin soberanía, no hay país.

Y sin frijol y maíz, no hay país.


Atentamente

Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País

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