Viva nuestra soberanía

Rocío Luna

El lunes 27 de septiembre se cumplen 200 años de la Consumación de la Independencia. El pasado 15 de septiembre durante el tradicional grito de independencia en el Zócalo de la ciudad de México el presidente destacó en su discurso valores como la libertad y la honestidad, además del México antes de la Conquista por parte de españoles.

"¡Viva la libertad, viva la justicia, viva la igualdad, viva la democracia, viva la honestidad, viva nuestra soberanía, viva la fraternidad universal, viva el amor al prójimo, viva las culturas del México prehispánico!"

Dentro de lo que proclamó estuvo “viva nuestra soberanía” pero ¿qué significa?


En 1813 Don José María Morelos lo explicó de una manera sencilla, clara y además hermosa: en su famoso texto Los Sentimientos de la Nación escribió: Como el gobierno no se instituye por intereses particulares de ninguna familia, de ningún hombre o clase de hombre, sino que se crea para la protección y seguridad general de todas los y las ciudadanas unidas voluntariamente en sociedad, esta tiene derecho a establecer el gobierno que más le convenga, alterarlo, modificarlo o abolirlo totalmente cuando su felicidad lo requiera. Por consiguiente, la soberanía reside originariamente en el pueblo.

Años después en 1836, después de 15 años de haberse consumado la independencia de México y luego de un intento fallido de reconquista y múltiples planes para recuperar su preciado dominio ultramarino, finalmente la corona reconoció a México como una nación soberana, libre e independiente. La idea de que el pueblo es el soberano también apareció en la Constitución liberal de 1857. Don Francisco Zarco, un famoso periodista que participó en la creación de ese documento, dijo una vez: Todos los poderes derivan del pueblo. Con esta frase clara y directa expresó qué significa la soberanía popular.

La soberanía comprende la autodeterminación tanto en el ámbito de la política como en la economía y el aspecto cultural. No podemos apartarnos de que, en estos tres ámbitos, los Estados también se ven influenciados por agentes externos a la voluntad nacional, voluntad que se supone es de donde emana dicha soberanía.

En los últimos años la globalización ha llevado a muchos estados a no ejercer su soberanía ejecutando leyes proteccionistas a empresas transnacionales como Femsa, Ford, Pfizer que solamente han saqueado los pueblos y estados arrebatándoles su soberanía.

Bajo la luz del presente mundo social, cultural, crisis financiera, así como la situación sanitaria, es necesario un Estado soberano que no ponga al frente la filosofía del mercado como prioridad y deje atrás desregulaciones estratégicas favorecedoras de empresas y gobiernos extranjeros ni someterse a qué relaciones externas definan nuestra política interna. Pero un hecho permanece claro, el concepto legal de la soberanía no cambia, el Estado debe ejercer su soberanía sobre el mercado. Poner en el centro al ser humano.

Tenemos muy presente que las relaciones de producción y su relación con las fuerzas productivas se han desarrollado, el proceso de concentración y monopolización y la subordinación de los Estados por las corporaciones como Ford, Coca-Cola, Amazon, Google y muchas otras que tienen presencia en casi todos los Estados que además tienen el poder de cabildear e imponer decisiones para beneficiarse con políticas que favorecen sus actividades y les generan ganancias año con año.

En la actualidad podemos ver que principalmente el factor cultural es utilizado seriamente con el avance de la tecnología y los medios de comunicación, para impulsar la agenda y la cultura que conviene a las corporaciones y potencias imperialistas con la difusión de estereotipos o con la divulgación de ciertos mensajes o estilos de vida. Una idea fundamental es que la soberanía sigue recayendo, como hace siglos, en el pueblo, el pueblo mexicano. Pero ahora es necesario tener clara la necesidad de que la soberanía debe ser integral, económica, política, cultural, militar, para que el pueblo decida.

Como pueblo mexicano tenemos como tarea conservar y profundizar nuestra cultura y desarrollar nuevos aspectos para impulsar la idea de una nueva cultura democrática, patriótica y a la par tiene la tarea de aportar al tesoro de la cultura universal. Porque a fin de cuentas somos una sola humanidad, con una sola lucha por reconocer los derechos de todos y el respeto a la soberanía de cada pueblo.