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Deuda y Presupuesto 2023

Septiembre de 2022

Héctor Torres González


1.-Las grandes carencias de México y el Paquete Económico 2023

Los Criterios Económicos para 2023, que la SHCP estima para el presupuesto de ingresos y egresos de la federación, establecen que el PIB crecerá 3.0% y en 2024 será del 2.4%. Con esas proyecciones el PIB en 2024 será un 2.8% mayor que el de 2018, un crecimiento promedio anual del 0.55% en todo el sexenio, cuando en los gobiernos neoliberales anteriores el crecimiento fue del ínfimo 2% promedio anual. Pero en términos de PIB per cápita estaríamos aún peor: menos 3.3% que en 2018. Y con ello tendríamos un sexenio perdido. Esas proyecciones de crecimiento económico no son las que requiere con urgencia nuestro país. México necesita crecer a tasas de crecimiento mucho mayores para atacar la desigualdad social, para combatir la pobreza que se agravó con la pandemia, la crisis y la inflación (existen más de 57 millones de personas en la pobreza), para proporcionar más de un millón de empleos anuales a las nuevas generaciones, para abatir el empleo informal que ocupa a más de la mitad de la fuerza de trabajo y que carece de prestaciones sociales, para salir de la crónica crisis del medio rural y para aumentar los salarios de las y los trabajadores.

Definitivamente se requiere un presupuesto de gastos que sea realmente detonante e impulsor del crecimiento económico y del empleo, además que recupere el poder adquisitivo del salario contractual que sigue deprimido (en 2019 crece en 1.71%, en 2020 en 0.99, en 2021 fue negativo y en lo que va de 2022 sigue perdiendo poder de compra). Con salarios deprimidos no se incrementa el consumo interno y en consecuencia tampoco la producción nacional. Se requiere de un programa emergente de gran estímulo al gasto público, sobre todo al gasto social en salud y educación y a la inversión productiva tanto en el sector social como en la micro y pequeña y mediana empresa y en el sector rural.


2.- Finanzas públicas débiles y con déficit

El gasto para 2023 será de 8 billones 257 mil 614 millones de pesos, el 26.3% del PIB. Este gasto es insuficiente para acelerar con mayor fuerza la recuperación económica y social del país. Y ello obedece a que las finanzas públicas se mantienen débiles y no hay ninguna política para fortalecerlas como sería el aumento de los impuestos a los que más tienen.

Los ingresos para 2023 sumaran 7 billones 234 mil 474 millones de pesos (el 22.7% del PIB, cuando en 2016 fue de 24.1%) y para compensar el gasto del 2023 el gobierno plantea un déficit de 1 billón 134 mil 141 millones de pesos (un aumento del 23.4% y representa el 3.6% del PB) y un límite de endeudamiento interno y externo por 1 billón 331 mil millones de pesos. Dado que los ingresos no cubrirán el gasto presupuestado el gobierno incurrirá en déficit y, en consecuencia, en contratar deuda. Los ingresos públicos deben ser fortalecidos mediante una reforma fiscal progresiva y un impuesto a las grandes fortunas.


3.- El Costo Financiero de la deuda se dispara a más de un billón de pesos

El presupuesto de egresos plantea para 2023 un costo financiero de 1 billón 79 mil 77 millones de pesos, cuando el aprobado para 2022 fue de 791 mil millones de pesos. Hay un aumento real del 30%.

El costo financiero de la deuda interna y externa del gobierno federal es de 840 mil 943 millones de pesos, el costo financiero de la deuda de PEMEX es por 148 mil 86 millones de pesos, para CFE es de 35 mil 841 millones de pesos y los que se destina para “Erogaciones para los programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca”, que es lo del FOBAPROA, es de 54 mil 216 millones de pesos, cuando el presupuesto aprobado para 2022 era por 39 mil millones de pesos.

El costo financiero para 2023 es del 3.4% del PIB y se espera que la economía crezca en 3.0%. Más de lo que crece la economía mexicana se destina al pago de los intereses de la deuda. Si no se pagará el costo financiero de la deuda la economía nacional crecería al doble, cuando menos al 6.4%.


4.- El Costo Financiero de la deuda supera el costo de los programas sociales y proyectos prioritarios

Los programas sociales prioritarios, para 2023, del gobierno suman 600 mil 268 millones de pesos, el 56% del costo financiero de la deuda pública.



Los Proyectos prioritarios suman 236 mil 131 millones de pesos


5.- El costo financiero supera el presupuesto de varias Secretarías

El costo financiero de la deuda supera con creces al presupuesto de educación o bienestar o salud o PEMEX, CFE, ISSSTE, y se acerca al del IMSS que es el que tiene mayores recursos.


6.- El costo financiero y el presupuesto para el Programa para el Desarrollo Rural Sustentable, Erogaciones para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, Programa para el Desarrollo Integral de los Pueblos y Comunidades Indígenas y el Programa Ciencia, Tecnología e Innovación

La suma de los programas para el desarrollo de los pueblos indígenas (Anexo 10, en el presupuesto de egresos de la federación), para el desarrollo rural (Anexo 11), para ciencia y tecnología (anexo 12) y para la igualdad entre mujeres y hombres (anexo 13) es de 1 billón 19 mil 396 millones de pesos, cifra menor a la del costo financiero de la deuda pública. Pero en estos programas especiales están incorporados los presupuestos de la secretaría de bienestar como las pensiones para adultos mayores que, Sembrando Vida y las becas estudiantiles, etc., los cuales son programas de distribución individual.


7.- Mas deuda en el presupuesto 2023 por más de un billón de pesos

El presupuesto de egresos para 2023 propone un límite de deuda nueva de 1 billón 331 mil millones de pesos. Prácticamente se pide prestado para pagar los intereses de la deuda, que suman 1 billón 79 mil millones de pesos.

Para deuda interna el límite es de 1 billón 170 mil millones, para deuda externa es de 5.5 mil millones de dólares (110 mmp), para PEMEX son 27.1 mmp más 142.2 millones de dólares y para CFE 12.8 mmp más 397 millones de dólares. En julio de 2022 la deuda pública total era de 13.4 billones de pesos. Si el país se endeuda con otro billón, la deuda pública total será de más de 14.5 o 15 billones de pesos para fines de 2023 y en consecuencia será mayor el pago de intereses.

Se afirma por la SHCP que el nivel de la deuda pública en México es sostenible, que no hay riesgo de crisis de pagos y que las calificadoras tienen al país en alta estima. Que México tiene una línea de crédito flexible con el FMI de 50 mil millones de dólares más otras con la FED por 3 mil millones y con el Tesoro de Estados Unidos por 9 mil millones y que contamos con 199 mil millones de dólares en reservas en el Banco de México. Además, se afirma que la proporción de deuda con respecto al PIB es de las más bajas de América Latina y de la OCDE.

Pero el problema es que, siendo México con graves carencias sociales de pobreza, desempleo, bajos salarios, con serios problemas de atención en salud y educación, de inseguridad y de desigualdad social no existan recursos financieros para atenderlos, pero en cambio sí existen para el pago cuantioso de intereses a los grandes acreedores financieros nacionales e internacionales. El neoliberalismo empobreció a México, el neoliberalismo saqueó a los mexicanos y condujo al país a ser uno de los países más desiguales del mundo y con los más bajos salarios y con menos empleos creados.

Las calificadoras, mientras se les pague a los acreedores dirán que la deuda es sostenible. Pero para el pueblo de México el pago de la deuda es insostenible cuando no se atiende la gran deuda social. La pobreza, la desigualdad, la falta de empleos y los bajos salarios son insostenibles porque se paga la deuda pública a los grandes capitalistas financieros y no se atienden los reclamos y necesidades populares.

Durante los gobiernos neoliberales anteriores esa relación deuda/PIB estuvo más debajo de lo que ahora se encuentra y decían que la deuda era sostenible y muestra de finanzas sanas y de fortaleza de la economía, y sin embargo endeudaron al país y lo hicieron más injusto y pobre. Por atender al gran capital financiero despreciaron al pueblo mexicano.

Esos gobiernos neoliberales convirtieron una deuda privada en deuda pública y cometieron un verdadero atraco nacional. Esa deuda del Fobaproa era de 550 mil millones de pesos en 1995, ya la pagamos y aun así debemos el doble de ella en julio de 2022. Para 2023 se presupuestan 54 mil millones de pesos para el IPAB, y así a fines de 2023 se estarían pagando por los puros intereses acumulados desde 1995 la cantidad de 685.4 mil millones de pesos. Esta deuda es una deuda ilegítima, ilegal, inmoral y es una deuda odiosa de acuerdo con el derecho internacional que debe ser cancelada.

Y así como esta deuda debe haber otras que los gobiernos neoliberales anteriores han contratado y que deben ser auditadas para averiguar cuáles son legales.

La cuantiosa deuda pública ya es de 13.4 billones de pesos (9 billones deuda interna y 4.3 billones deuda externa). Los gobiernos neoliberales anteriores la dejaron en 10.5 billones y en estos tres años y medio ha crecido en 2.8 billones más. Y si el techo de endeudamiento presupuestado para 2023 es de más de 1 billón de pesos, la deuda seguirá creciendo.



Conclusiones

El Presupuesto 2023 es insuficiente para resolver las grandes necesidades de nuestro pueblo. Con ese presupuesto el crecimiento económico y la generación de empleos será muy limitado e insuficiente.

La economía mundial y la de la región Latinoamericana y del Caribe tienen un panorama sombrío con estancamiento e inflación y ello va a agravar más las carencias sociales. Por eso es vital instrumentar un programa emergente nacional para acelerar la recuperación económica, pero con justicia social que modifique el modelo económico, social y político heredado del neoliberalismo.

Un programa emergente que finque el desarrollo en el sector social y en el sector público de la economía democratizados y en la pequeña y mediana empresa y no en los grandes monopolios capitalistas. Un programa emergente que ponga por delante la educación, la salud, el empleo, los salarios, la soberanía alimentaria, el apoyo a la infancia, a la mujer, a los jóvenes, a las comunidades indígenas, que haga realidad los derechos humanos a la energía, al agua y al medio ambiente sano, que revitalice la industria nacional y el mercado interno. Un programa emergente que ayude a crear una vida digna. Un programa emergente es imposible sin recursos financieros suficientes. Por tanto, es hora de utilizar los cuantiosos recursos que se destinan al pago de la deuda para financiar el desarrollo de México y también implantar un impuesto especial a las grandes fortunas.

Una auditoría ciudadana que indague en que se han usado los préstamos contraídos y determine qué deudas son ilegales y odiosas como el Fobaproa para cancelarlas debe ser constituida con representantes del pueblo.

El problema de la deuda se va a agudizar mientras sigan subiendo las tasas de interés como medida antiinflacionaria por parte de los gobiernos. Esas medidas sólo sirven para contener y paralizar a la economía y, en consecuencia, a obstaculizar la creación de empleos. Los únicos beneficiarios de las alzas de las tasas de interés son los prestamistas del dinero que van a cobrar más por rentarlo, estos prestamistas del dinero son grandes capitalistas financieros que dominan el mundo imponiendo sus políticas inhumanas.

Renegociar la deuda pública exige formar un frente de naciones pobres y empobrecidas para negociar con los países ricos y sentar las bases para soluciones de fondo, y no paliativos como las del FMI. Un nuevo orden internacional más justo y en paz solo es posible dando solución al problema de la deuda.

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