Emergencia Presupuestal: Entre lo posible y lo indeseable

Mouris Salloum George

14 abril, 2020

Voces del Periodista


Mouris Salloum George (*) A la económica, se le empezó a tipificar- en tiempos de populismo– crisis de fin de sexenio. Desde finales del primer sexenio de la era neoliberal, hasta los neófitos conocían el diagnóstico: La crisis que llegó para quedarse. Los mexicanos están bien curtidos en las crisis: A partir de la económica, las crisis política y social, y, en los consultorios de los siquiatras, crisis emocional. En un punto de la ruta, Miguel de la Madrid sacó la casta: No permitiré que la Nación se nos escurra entre las manos.

Los buenos mexicanos se la hicieron a Echeverría y López Portillo

Primera mojonera: Entre 1975-1976, a la administración de Luis Echeverría la resistencia le abrió un boquete apropiándose de la reserva de divisas y llevando carretadas de dólares a los bancos estadunidenses, preferentemente tejanos.

Segunda mojonera: No fue un boquete, fue una profunda caverna, la que los buenos mexicanos -con el mismo método-  le abrieron a José López Portillo. Al decretar la expropiación de la banca en septiembre de 1982, colérico exclamó: Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear. En la transición presidencial de 1982, el Senado de la República fue instruido de abrir una pesquisa sobre los sacadólares. Cuando se tenía un borrador de la primera lista, oscuras maniobras en las secretarias de Programación y Presupuesto y Hacienda, así como en Banco de México, impidieron que esa nómina se hiciera pública y se procediera en consecuencia. La noche de los tiempos cubrió con su manto protector los nombres de los pescadores a río revuelto, entre los que se encontraban algunos funcionarios de aquellos órganos de Estado, que tenían conocimiento previo de próximas devaluaciones del peso y se forraban de dólares.



Maquinado error de diciembre: Embargo de la factura petrolera


Antes, durante y después del estallido del maquinado error de diciembre de 1994, medios financieros de los Estados Unidos que cubren Wall Street, en Nueva York, empezaron a monitorear desde la primavera de ese año ríspidas sesiones de los representantes del sindicato de acreedores de México con negociadores mexicanos de la deuda nacional. Para esos medios, el error no fue sorpresa.

Entre la segunda quincena de diciembre del 94 y la primera de enero de 1995, las primeras planas de diarios de Nueva York y de Washington fueron cubiertas con filtraciones de la Reserva Federal (Fed) y del Departamento del Tesoro, dando pelos y señales de los mexicanos ganones en aquella crisis y las instituciones bancarias estadunidenses donde depositaron el botín.

De cómo México fue devorado por las fauces del león

Volvemos a la primera mojonera. Antes de trasferir la banda presidencial, el presidente Echeverría cayó en las fauces del león. Fue obligado a firmarle al Fondo Monetario Internacional (FMI) la primera carta de intención; un verdadero grillete soldado con energía atómica.

El FMI mantuvo un férreo acoso sobre López Portillo y De la Madrid, pero sería hasta el salvataje de la presidencia de Ernesto Zedillo Ponce de León, por la Administración Clinton, cuando se supo que El doctor Z había sido comprometido a embargar la factura petrolera, en garantía de pago del rescate y otros compromisillos que salieron a la luz tiempo después.

Las reservas en oro y divisas en Londres y Washngton

En lo sucesivo, en medio de un acerado secretismo, solo algunos avezados sabuesos financieros descubrieron que las reservas del oro mexicano habían emprendido el vuelo hacia la City de Londres y a algunas bóvedas de bancos norteamericanos. La misma ruta seguirían, hacia la Reserva Federal, los fondos de las reservas de divisas internacionales registradas, como ahora, únicamente en libros del Banco de México.

Con tan documentadas experiencias de expolio, ¿qué alternativas le quedan a la cuarta transformación para salir del hoyo negro? Siendo realista, no muchas.

Todavía, hacia finales del mandato de Enrique Peña Nieto, el dúo dinámico Hacienda-Banco de México pretendía dorar la píldora haciendo cuentas alegres sobre el monto “histórico” de la etérea reserva de divisas -alimentada con las remesas de nuestros trabadores expatriados y los inconfesables excedentes del narcotráfico-, acaso algunos fondos de contingencia petroleros, etcétera.

De nuevo la tentación: El crédito “flexible” del FMI

Siempre, esos operadores exhibían un as bajo la manga: El fabuloso crédito “flexible” ofrecido por el Fondo Monetario Internacional.

Hoy, el FMI está de nuevo, pintándole paraísos de tentación a la actual administración. Siempre por delante el crédito “flexible”. Los sacadólares están que se relamen los labios frente a ese apetitoso menú.

Desde 1976 estamos en el mismo laberinto. Damos vuelta y vuelta a la noria y sólo nos encontramos con un nuevo apretón a la tuerca. El cuento de nunca acabar.


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