En Estados Unidos, no cede el Movimiento Popular contra el Racismo, la Injusticia, la Impunidad y la

- Kathleen Chandler - Voz de la Revolución / USMLO 30 de agosto 2020


El movimiento en los EE. UU. Contra el Racismo, la Injusticia, la Impunidad y la Desigualdad continúa implacablemente, eso se vio en Washington, DC el 28 de agosto durante la manifestación masiva que se realizó aún bajo las condiciones de la pandemia de COVID-19. El 27 de agosto marcó el 90 día consecutivo de protestas en Portland, Oregón y una serie de otras ciudades que también han sostenido acciones durante 90 días sin retroceder.



Las protestas de agosto se han centrado en la exigencia de que los recursos del país se destinen a garantizar los derechos a la seguridad, la educación, la vivienda, la atención sanitaria, la inmigración y otros asuntos cruciales. Esto culminó el 28 de agosto con más de 70.000 personas convergiendo en Washington, DC en el 57 aniversario de la Marcha en Washington que tuvo lugar el 28 de agosto de 1963.


Jóvenes, mujeres y trabajadores unidos con la demanda "Quiten su rodilla de nuestros cuellos." La referencia no es sólo rechazar la violencia y los asesinatos policiales racistas en curso, sino también la desigualdad de siempre que crece en todos los aspectos de la vida mientras el gobierno se esfuerza por mantener la rodilla en el cuello del pueblo, especialmente de los afroamericanos. Los afroamericanos han desempeñado durante mucho tiempo un papel militante y crítico en la lucha por los derechos y en la construcción de una amplia resistencia para lograr el cambio.


Varias mujeres oradoras definieron como prioritaria al comenzar sus intervenciones la necesidad de persistir en la lucha por el cambio. Bridget Floyd, hermana de George Floyd, dijo. "Mi hermano no puede ser una voz hoy… Tenemos que ser la voz. Tenemos que ser el cambio".


"Estamos en un punto en el que podemos conseguir ese cambio, pero tenemos que estar juntos", dijo la madre de Breonna Taylor, Tamika Palmer. Breonna Taylor, una técnica médica de emergencia afroamericana, fue asesinada el 13 de marzo por la policía de Louisville, Kentucky, que estaba ejecutando una orden de arresto.


La madre de Trayvon Martin, Sybrina Fulton, dijo a la multitud que "se mantuviera unida" y "seguir luchando". " Trayvon Martin, un joven africano-estadounidense de 17 años, que estaba desarmado, fue asesinado a tiros en Stanford, Florida, el 26 de febrero de 2012 por un vigilante que más tarde fue absuelto de asesinato… Este espíritu de tener confianza en las fuerzas del pueblo y fortalecer la unidad en la lucha se hace evidente en las continuas acciones en todo el país.


Aumentó aún más la indignación contra la injusticia y la impunidad policial, lo sucedido el 23 de agosto en Kenosha, Wisconsin, donde Jacob Blake, un afroamericano desarmado, fue baleado siete veces en la espalda por un oficial de policía al entrar en su vehículo, mientras tres de sus hijos estaban en el asiento trasero. Actualmente está en estado crítico, paralizado de la cintura para abajo, pero esposado a su cama de hospital como una "amenaza". Las protestas estallaron inmediatamente en Kenosha y en todo Estados Unidos. El Departamento de Justicia de Wisconsin fue quemado durante la noche del 24 de agosto. La policía ha respondido a las protestas con gases lacrimógenos, efectuando arrestos arbitrarios, desatando la violencia, y erigiendo una valla alrededor del tribunal de Kenosha el 25 de agosto.


Otra característica de esta violencia organizada por el estado ha sido desatar y proporcionar respaldo a los grupos de milicias reaccionarias armadas en Kenosha y Portland. La policía apoya abiertamente su presencia y no previene su violencia contra los manifestantes. Un joven de 17 años que viajó de Illinois a Kenosha para unirse a otros miembros de la milicia allí es acusado de disparar a tres manifestantes en Kenosha con un rifle de asalto. A pesar de las demandas de los manifestantes a la policía para que la policía detuviese al tirador, se le permitió regresar a su casa y sólo fue arrestado al día siguiente después de continuas demandas y protestas en Kenosha y en otros lugares.


La Marcha del 28 de agosto de 1963 en Washington fue organizada en gran parte por jóvenes y estudiantes que luchaban en contra el terror del KKK organizado por el estado en todo el sur, y pugnan por asegurar los derechos de los afroamericanos a la igualdad, incluida la participación igualitaria en la vida política del país. La marcha en la que Martin Luther King Jr. dio su discurso "Tengo un sueño”, tuvo un significado histórico al unir fuerzas del sur y del norte en esta lucha por un sueño. En general, la lucha hasta ese punto había sido en gran parte en el sur, se concentró en Alabama, Georgia y Mississippi. En la década de 1950 y principios de los años 60 se habían librado numerosas batallas contra el linchamiento, el terror del KKK, la brutalidad policial, el derecho al voto y el fin de la política de discriminación en las escuelas, los empleos y la vivienda. Estos incluyeron el boicot de autobuses de Montgomery, Alabama en 1955; la lucha por la igualdad de derechos a la educación y la oposición a la segregación de las escuelas secundarias y universidades y los paseos por la libertad, donde los estudiantes del norte, blancos y negros se unieron en la lucha contra la segregación y por los derechos. Muchos tuvieron experiencia frente al racismo y la brutalidad no sólo de la policía local y estatal, sino también con el gobierno federal y su FBI, que organizó y fomentó el terror del KKK. El monopolio de los medios de comunicación trataron de crear miedo a los “disturbios" y la violencia antes de la marcha, mientras que el Pentágono tenía 19.000 soldados listos. Los organizadores juveniles y estudiantiles, del sur y del norte, incluyeron a muchos miembros del movimiento antibélico. Se negaron a ser intimidados o provocados y en lugar de eso salieron a movilizarse y asegurar una acción organizada y unida.


Este es un aniversario que debemos conmemorar especialmente en medio de una situación en la que una vez más los trabajadores deben actuar como fuerza unida y organizada para defender los derechos y renovar la sociedad. Las acciones de hoy se están llevando a cabo en un momento en que los gobernantes compiten desesperadamente por la presidencia.


Las Convenciones Nacionales tanto la demócrata como la republicana se llenaron de una preocupación morbosa acerca de la muerte y la derrota en caso de que los estadounidenses no se adhieran a su versión de cómo según ellos hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande. Al no contar con soluciones y en la desesperación de los dos en su lucha por bloquear e impedir el cambio, ambos predijeron consecuencias nefastas si el otro fuera electo.


"Esta es una elección que cambiará su vida y que determinará el futuro de Estados Unidos durante mucho tiempo”, dijo el candidato presidencial demócrata Joe Biden. Hablando de la resistencia actual, el expresidente Barack Obama dijo:" Cualquier posibilidad de éxito depende enteramente del resultado de esta elección"…por su parte el presidente Donald Trump, hablando de las elecciones, dijo: "Esto es lo más grande, ciertamente. Nuestro país puede ir en una dirección horrible, horrible o en una dirección grandiosa[pm1]."


Las palabras de todos los oradores principales en ambas convenciones revelan un intento desesperado de desviar y bloquear el esfuerzo de las personas por su empoderamiento, para que lo nuevo se afiance, por una sociedad en la que se garanticen derechos con una garantía. Pero los gobernantes han demostrado una y otra vez que su camino es ponernos la "rodilla al cuello" opción que ha destrozado su" sueño americano" y lo ha hecho añicos.


La gente a través de todos los rincones de los Estados Unidos, de todos los ámbitos de la vida, están mostrando que no están satisfechos con promesas y sueños vacuos. Su impulso es por lograr una nueva dirección para la política y la economía, una dirección en la que se garanticen los derechos de todos y se faculta a la gente para gobernar y decidir para hacer realidad estas garantías y hacer que los que gobiernan sean responsables. Las viejas estructuras de desigualdad -- implícitas en las relaciones sociales existentes que protegen la propiedad privada de los pocos más ricos y se aplican a través de la Constitución- están siendo impugnadas. La gente está exigiendo control sobre la policía, un mayor financiamiento para los servicios sociales y no para los ricos y el fin de las guerras de los Estados Unidos. Están rechazando la vieja "América" la de Biden y la de Trump en favor de un nuevo Estados Unidos Popular.

Esto es completamente evidente en momentos en que personas trabajadoras en ciudades de todo Estados Unidos han redoblado sus esfuerzos para organizarse y oponerse al racismo, la injusticia, la impunidad y la desigualdad -- tanto a nivel local como nacional- en las calles, en sus lugares de trabajo y en el frente político en las luchas clave por el derecho a la atención de la salud, y escuelas y lugares de trabajo sanos y seguros en medio de la pandemia COVID-19.


La profunda crisis a la que se enfrenta Estados Unidos deja muy claro que sólo los trabajadores que hacen oír su voz, apoyándose en sus propias fuerzas y organizándose en nombre propio pueden defender los derechos de todos y garantizar una salida a la situación que les sea favorable.


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