Generadores de violencia en Guanajuato

Miriam Zavala (Tercera y última parte)

La historia del PAN, está repleta de demandas y principios en común con la derecha radical internacional, de hecho, en plena segunda guerra mundial, los servicios de inteligencia estadunidenses de la época sostenían que había una relación muy estrecha entre el PAN, el clero conservador, la Falange Española y los nazis.[1] Incluso, muchos de los fundadores del PAN, colaboraron con una revista llamada “la reacción” que no era más que un medio propagandístico de los nazis en México, entre ellos estaba incluso el mayor referente político y moral del panismo, Gómez Morín[2].



Vale la pena incluir la declaración sobre Hitler que hizo el dirigente y militante panista Ernesto Elorduy: …”El triunfo de Alemania ha de significar la propagación de hábitos tan benéficos y de normas tan útiles, ¡cómo no suspirar por el triunfo de una causa que pueda influir en México para convertir a su pueblo apático, vicioso, holgazán, ignorante y degradado en pueblo trabajador, técnico, económico, culto, y digno? [...] considero necesario el mal del nazismo alemán para llegar a ser nación y después ser nación libre…”[3] Y bueno, deja entrever, el concepto que tenía de México y de los mexicanos.

El nacional socialismo en Alemania persiguió por igual a judíos, comunistas, homosexuales, personas con discapacidades mentales, entre otros y los sometió a trabajos forzados, separó familias y asesinó a más de 15 millones de personas. El PAN admiraba a un dictador autoritario y a un régimen violento. Cuando los panistas llegaron al poder, tratarían de imponer el mismo régimen autoritario y se volverían tan tiranos como Hitler; ejemplo de ello es la fallida, cruel y fría Guerra que Felipe Calderón le declaró al narcotráfico, dejando por saldo alrededor de 120,000 muertos y los que se suman día con día debido a que su guerra no sólo no acabó con el narcotráfico, sino que incluso creció de manera exponencial toda la delincuencia organizada.

El panismo presume ser “neutral” entre las distintas clases sociales, incluso, sostiene que hay que valorar “lo nacional” por encima de cualquier otra consideración, como la cuestión étnica y de género[4]. En sus documentos básicos argumenta que “Son falsas, inhumanas y contrarias a las leyes fundamentales de la vida política social, las doctrinas que conciben al estado como instrumento de lucha al servicio de una clase social, para destrucción y dominación de las demás y fincan la solución de los problemas en la lucha de clases”[5] También están en contra de la justa distribución de la riqueza: “La justicia social no se limita ni a la solución de los problemas obrero-patronales, ni a logran una mejor distribución de la riqueza material entre los hombres de los diversos sectores o zonas de un país o entre los diversos países de la comunidad internacional.”[6]

Pero no nos dejemos engañar, el PAN no es neutral en los conflictos de clase, está del lado de las grandes corporaciones, tampoco tiene un sentimiento nacional patriótico genuino, pretende la homogeneización del país para proletarizar al campesino y despojarlo de sus tierras, así como también se niega a la justa distribución de la riqueza porque sus adeptos no están dispuestos en ninguna circunstancia a renunciar a sus privilegios.

Según el PAN “La iniciativa privada es la más viva fuente de mejoramiento social.”[7] Sin embargo, Guanajuato, siendo uno de los estados más industrializados, es al mismo tiempo una de las entidades más violentas del país ¿Existe una relación en ello?

Desde que se instauró el neoliberalismo en México, con Miguel de la Madrid en la presidencia, Guanajuato se encontró inmerso en un contexto nacional, que lo afectaría de manera directa y que cambiaría la organización política y económica de sus ciudadanos. Con el tiempo, Guanajuato se caracterizó por una creciente polarización social, debido a que su dichosa modernización, fue profundamente inequitativa, lo que produjo una pugna constante en la que, por un lado, se encontraba la burguesía agrícola, industrial y comercial y por otro, los campesinos, así como los asalariados del campo y la ciudad[8].

Hasta antes del sexenio de Salinas de Gortari, que es donde se efectúa el tratado de libre comercio (TLC) con los países del norte y es justo el momento donde se entrega el estado a las manos conservadoras del empresario Vicente Fox, las principales actividades son el campo, el agro, el comercio, la industria textil y de calzado.[9]

En cuanto a la industria textil y de calzado, para el año de 1991, el 82% de empresas guanajuatenses eran consideradas microindustrias y el 14% como pequeñas; en ellas, se producía principalmente pantalones de mezclilla, para lo cual eran empleadas mayoritariamente, mujeres muy jóvenes y aunque los dueños de dichas empresas no tenían la fuerza tanto económica como políticas de las grandes empresas transnacionales actuales (tan es así, en su mayoría que desaparecieron después del TLC) comenzaba una pugna entre trabajadores y patronales; tal es el ejemplo de las mujeres costureras empleadas de maquilas en Irapuato que emprendieron una férrea resistencia, estallando una huelga contra los patrones de las fábricas. De ello, el historiador Paco Ignacio Taibo II, diría: “los salarios se encontraban en la industria del vestido de Irapuato por debajo del mínimo en un 40%, no se pagaban salarios mínimos profesionales, el destajo imponía jornadas de hasta 12 horas, abundaba el trabajo infantil, no había Seguro Social, la eventualidad en el empleo era la norma. [...] Mujeres que ingresaban a la industria a los 12 o 15 años, que desarrollaban una gran calificación prácticamente artesanal y que eran desechadas cuando cumplían los 40.”[10]

Por otro lado, el sector del campo se vio brutalmente atacado por la marcha acelerada del capitalismo, tan pronto como esté avanzó, las comunidades campesinas del bajío fueron despojadas de sus tierras y sus cultivos fueron destinados casi en su totalidad a Estados Unidos, lo que provocó incluso un déficit de alimentación, a pesar de que la región era una importante exportadora de alimentos a nivel nacional, sin embargo, casi nada se quedaba para los guanajuatenses. El creciente rentismo de tierras de los ejidatarios a los dueños del capital no solo los transformó masivamente en jornaleros de sus propias tierras, también los expulsó del agro por el incremento en el uso de adelantos tecnológicos[11], los campesino de frente al despojo se vieron orillados a abandonar su región, su país, lo que fueron sus tierras y sobre todo, a su familia, que para ese momento ya se encontraba totalmente empobrecida, para migrar hacia Estados Unidos, donde encontrarán un constante rechazo y discriminación.

Guanajuato se convertirá en una de las principales regiones que exporta seres humanos (a través de la pobreza) hacia Norteamérica, en busca de mejores oportunidades y para lo cual, solo existirá explotación. Desde entonces y ante la falta de oportunidades, las familias han sido separadas, lo que evidentemente ha generado mejores condiciones para que la violencia se fecunde dentro de la sociedad.

El fenómeno anterior, también se hace presente en el comienzo de la industrialización del bajío, pues mientras las mujeres eran explotadas en las maquilas de ropa, sus esposos iban en busca del “sueño americano”.

Actualmente, en el estado de Guanajuato, existen alrededor de 35 parques industriales, ubicados en las distintas ciudades de la entidad, principalmente en León, Celaya, Salamanca, Silao e Irapuato, es así como desde el 2010, el estado se coloca en el cuarto lugar con más producción manufacturera[12].

Sin embargo, es hasta el 2012 que la industrialización de Guanajuato se agudiza, debido a que el gobernador de ese momento, instalo 27 parques industriales de los existentes en la entidad[13], Miguel Márquez Márquez, mandatario de la entidad, como hijo natural del panismo, creyó que el mejor modelo económico a seguir era el neoliberal, donde la libertad desmedida del mercado impone las reglas e impone una desigualdad abismal. Pero no solo eso, el gobierno, que según los defensores del libre mercado debería fungir como árbitro entre la sociedad y la burguesía, ha sido reducido a simple guardián de la propiedad privada de los empresarios extranjeros y que, por si fuera poco, incluso ha invertido recursos públicos para favorecer a las grandes empresas trasnacionales.

Podríamos enumerar cientos de acciones llevadas a cabo por el gobierno del estado para favorecer al empresariado, entre ellas se encuentra todo el predio que ha sido otorgado para construir los parques industriales (lo cual también hizo el gobierno) y que se calcula en 3,274.2 hectáreas[14]; así como la reducción o condonación de impuestos; incluso, desde la llegada de los panistas al poder, se ejecutó un proyecto para crear una universidad pública que tiene por eje principal satisfacer las necesidades de las empresas (sobre todo) automotrices, que opera con recursos del estado y que es una de las pocas opciones educativas que existen la ciudad de Irapuato. Incluso Marquéz Marquez diría gustoso al respecto, que “un sistema educativo que atiende las necesidades de las empresas, es uno de los motivos de la exitosa modernización de Guanajuato”[15].

Las autoridades del estado, han sido intransigentes con los derechos del pueblo trabajador guanajuatense para favorecer a un grupo reducido de empresarios, ya no solo por motivos ideológicos, sino a causa de que estos personajes financian a los que después les estarán en deuda y de los cuales obtendrán beneficios y privilegios[16]. Incluso el exgobernador, se ha jactado de que uno de los principales atractivos para los inversionistas es la ausencia de huelgas[17], lo que se traduce en el conveniente silencio de los trabajadores ante la desmedida explotación.

Aunque son los obreros quienes generan la riqueza, son solo unos cuantos empresarios extranjeros quienes se adueñan de ella y con ello, someten a la clase trabajadora, la cual se encuentra orillada a ofrecer su fuerza de trabajo por salarios bajos y sin derechos laborales. Desde el momento en que se comenzó a exportar lo que se producía en México al extranjero, el asalariado dejó de cobrar importancia en el mercado, debido a que dejó de ser visto como un potencial consumidor, ya que lo que se fabricaba en el país estaba destinado principalmente hacia Estados Unidos, lo que ocasionó que el salario fuera cada vez más bajo y menos los derechos laborales; lo cual empobreció cada vez más a las comunidades y subsecuentemente, desató la violencia.

Actualmente, Guanajuato cuenta con aproximadamente 300 empresas automotrices, entre las que destacan la General Motors, Volkswagen, Mazda, Honda, Toyota[18], entre otras. Dichas empresas, han visto en territorio guanajuatense la oportunidad de amasar más riqueza a costa de la explotación desmedida a sus trabajadores, que laboran en condiciones deplorables y que se mantienen al margen de la modernización en la entidad. Relegados a condiciones de pobreza y marginalidad, se ven impedidos para desarrollar sus capacidades y habilidades; sus hijos tienen pocas alternativas para estudiar, el acceso de estas familias a la recreación es nulo, la esperanza y la calidad de vida de los trabajadores va en descenso debido a las condiciones de abuso que viven cotidianamente.

Incluso, en el año 2015 alrededor de 20 obreros denunciaron a Mazda (empresa japonesa) por haber sido despedidos injustificadamente después de haber revelado acoso sexual y laboral[19]. Los trabajadores declararon haber sido víctimas de esclavitud moderna[20]. Al respecto diría uno de los denunciantes, Ismael Cantera: “Lo más grave es cuando compañeros se convulsionaban por las largas jornadas de trabajo. El supervisor Samuel López, mandaba que los sacaran arrastrando. La línea no se paraba porque mandaban a otros para seguir trabajando, mientras que los compañeros se reponían”[21]. De manera paralela, Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato de ese momento, dejó claro que su administración no colaboraría para que se terminaran ese tipo de abusos, pues según él, no le correspondía[22] Algunos de los derechos que se vieron vulnerados en esta empresa, fue la jornada laboral de ocho horas, obligando a los empleados a trabajar por más de 10 horas seguidas al día, sin pagar horas extras[23].

El gobierno de Japón supo agradecer la incondicionalidad del exgobernador, pues hace apenas unos meses que lo condecoraron. El reconocimiento fue entregado por el Cónsul Hokida, quien aseguró que la relación Japón y Guanajuato se fortaleció significativamente durante la administración del gobernador[24], ambos celebraron que el número de empresas japonesas pasará de 14 a 266, resultado de los grandes esfuerzos del político para favorecer a las empresas en cuestión.

Pero el abuso y la explotación han traspasado las fronteras de Mazda y se encuentran presentes en las distintas empresas existentes en la región, sin embargo y debido a la poca información al respecto, se entrevistó a dos obreros.

Ramiro Cabrera[25], trabajo aproximadamente dos años en Hirotec (produce piezas para autos), y se vio en la necesidad de buscar otro empleo (que son escasos) por el motivo de que enfermo del corazón a sus 20 años, debido a la carga excesiva de trabajo y al consumo excesivo de bebidas energizantes para aguantar la jornada laboral, que cuando bien le iba, constaba de 12 horas al día (que eran obligatorias), cuatro días de la semana, no obstante, los días en los supuestamente descansaba, era requerido de forma obligatoria, para trabajar hasta 16 horas, así que terminaba trabajando los 7 días de la semana por más de 12 horas; de igual forma, expresó que el ruido generado por las máquinas era insoportable, lo que lo mantenía todo el tiempo estresado. El entrevistado manifestó haber sido obligado a presentarse a trabajar, mientras se sentía mal debido a su padecimiento del corazón. “tenía que ir todo pinche mareado”, sostuvo y habría que recalcar, que el trabajo que Ramiro ejecutaba era de alto riesgo, pues estaba encargado de manejar una grúa que cargaba hasta 25 toneladas y que podrían golpearlo, y en sus palabras, matarlo. Lo anterior era resuelto por la empresa al pagar 10% más de su salario, lo que equivale a $35 pesos al día. Ramiro también manifestó disgustado que el sindicato (CTM) estaba cooptado por la empresa, pues según él, “hacían más por la empresa que por el trabajador”; recordó que cuando comenzó a enfermar, acudió a él para solucionar el problema de las incapacidades, y los dirigentes del sindicato hicieron caso omiso.

El siguiente entrevistado, se llama Fernando Pérez[26], tiene 25 años de edad y trabaja en Aisin Takaoka México desde hace 2 años. La empresa produce piezas para automóviles. El trabajo de Fernando consiste en supervisar el buen funcionamiento de las máquinas y de los operadores. Expresó que no sintió que sus aptitudes, lo que sabe y su experiencia, fueran tomadas en cuenta cuando le otorgaron el puesto, así mismo, dijo que su jornada laboral normal constaba de 9 horas y media, sin embargo, desde que entró en la empresa, se vio obligado a trabajar horas extras para poder costear sus gastos, pues es un pilar económico importante de su familia, así que su jornada laboral real era desde las 8:00 del día, hasta las 9:00 de la noche, lo que significa que labora 13 horas por día, toda la semana; lo anterior se ve empeorado debido a que tenía que rolar turno entre mañana y noche, lo cual merma su salud. Fernando también consideró que el sindicato se encontraba del lado de la empresa, y expresó de igual forma, el insoportable ruido que había dentro de la fábrica.

El hecho de obligar a los trabajadores a trabajar horas extras exime a la empresa de crear otro horario laboral y contratar más empleados, ya que ello conlleva a garantizar los derechos humanos y laborales de los empleados en detrimento de las cuantiosas ganancias de los grandes magnates. No les interesa en lo absoluto el buen desenvolvimiento de los trabajadores ni su bienestar, lo único que importa es su desmedida avaricia y su vergonzosa ambición, pues son los culpables directos del malestar generalizado en la región.

El resultado de ello es que Guanajuato es el sitio más peligroso en la república. Vaya coincidencia, pues fue en el mandato de Márquez Márquez donde la violencia se salió de control. Pese a que la solución panista desde tiempos remotos ha sido la iniciativa privada que según ellos, es la más viva fuente de mejoramiento social[27], tal estrategia ha fracaso. Como vemos, fue el mandatario mencionado anteriormente, quien propició las condiciones para la industrialización radical de la zona, su cometido fue logrado, pues hoy Guanajuato es la cuarta entidad con más empresas automotrices y la primera con más violencia en el país.

La brecha abismal entre ricos y pobres, la falta de acceso a la educación pública, gratuita y de calidad, el inexistente esparcimiento, la falta de espacios recreativos, la explotación y la corrupción, han hecho de Guanajuato un sitio sin justicia social, abrumadoramente polarizado, un pueblo explotado y empobrecido; víctima del patrón y del político corrupto que mantienen a sus gobernados en la desinformación y la ignorancia para seguir sirviéndose de él.

Hoy la violencia en Guanajuato se encuentra desatada, se han convertido en parte de la cotidianidad las balaceras, las bombas y los muertos; no hay sorpresa alguna dentro de la población, pues se ha normalizado dicha situación. Incluso, hace poco fue dado a conocer que Irapuato se encuentra en el cuarto lugar en ranking de las ciudades más peligrosas del mundo[28] y los políticos, tanto a nivel federal como estatal, nos han abandonado a nuestra suerte. Ya no importa si las víctimas son niños, mujeres embarazadas o gente de la tercera edad, pues reina la impunidad.

La paz se perdió en los gobiernos del PAN, que entregaron al pueblo a la codicia de unos cuantos empresarios y lo único que generaron fue desigualdad y violencia. “Según la encuesta nacional de victimización y percepción sobre seguridad pública del INEGI, el 74.4% de la población se siente insegura en Guanajuato”[29] y no es para menos, pues tan solo de enero a abril de este año, se cometieron 42 mil 527 homicidios dolosos[30]. Vivimos en un sitio de guerra que cada día se pone peor.

La lógica del mercado, que dicta que la felicidad se encuentra en la búsqueda incesante de tener cada día un mayor poder adquisitivo que permita llevar a cabo una vida ostentosa y de grandes lujos; nos ha mentido, pues ha hecho creer a la humanidad que con trabajo arduo y constancia se puede llegar a ser inmensamente millonario, pero la realidad es que casi nadie lo logra. Quienes amasan la riqueza de manera “legítima” nacieron y morirán millonarios y por otro lado, quien nació pobre verán truncados sus sueños, pues los que se creen dueños del mundo, han considerado que la clase baja ha nacido para su servicio, creen que las desigualdades son de origen natural. Y el estado al servicio del capital brinda pocas oportunidades para que el obrero pueda acceder a una vida mejor.

Es en ese sentido, que surge el narcotráfico, pues al ver que existen pocas oportunidades para escalar en la sociedad, convencidos de que una fortuna económica es sinónimo de felicidad, harán cualquier cosa, incluso matar, violar y secuestrar, para volverse inmensamente ricos; y los jóvenes, a los que el estado y las corporaciones les negaron alternativas reales, se enlistan en sus filas como sicarios para recibir alrededor de $4,000 quincenales. Quienes ostentan el poder en Guanajuato han sido cooptado por mercenarios del capital, llámense empresarios o narcotraficantes.

Urge cambiar el modelo económico y el sistema político, por uno que vaya acorde a las necesidades de todo el pueblo guanajuatense, que vele por los intereses de todos y en ese sentido, que acabe con la violencia en la entidad.


[1] Barajas R. op.cit.

[2] Ídem

[3] Ídem

[4] Negaron que México es una nación multiétnica con diferenciaciones evidentes que merecen tolerancia y respeto. Se presenta en nuestro análisis, la primera forma de violencia ejercida por la clase política contra la sociedad.

[5] Principios de doctrina de Doctrina del Partido Acción Nacional. [en linal], México, 2002.

[6] Ídem

[7] Ídem

[8] Valencia, G. “Biblioteca de las entidades federativas” México, UNAM, 1998.

[9] Ídem

[10] Taibo II, P. “Irapuato mi amor”, México, brigada para leer en libertad, 2016.

[11] Valencia G. op. cit.

[12] “Instalación de parques industriales, pilar de Guanajuato” México, el economista, 2019.

[13] Rosales, R. “Empleo, inversión extranjera e industria”, pilares en Guanajuato, México, el economista, 2018.

[14] Ídem

[15] “Se instala en el estado planta de productos automotrices”, el universal, México, 2017.

[16] Maldonado M “el empresario favorito del gobernador”, el economista, México, 2018.

[17] Ídem

[18] Pichardo D, “industria automotriz en el estado de Guanajuato” Universidad de Guanajuato, México, 2017

[19] “demandan a Mazda por acoso sexual y laboral”, periódico correo, México, 2015.