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LA GUERRA GLOBAL CONTRA EL TERRORISMO

Manlio Dinucci* Red Voltaire. 15 de septiembre 2021

La Guerra Global contra el Terrorismo

El balance de la guerra global contra el terrorismo sólo es una sucesión de despliegues de tropas de Estados Unidos en más de la mitad de los países de todo el mundo, con o sin la autorización de los gobiernos locales. En todos esos países, Estados Unidos lucha supuestamente contra un enemigo invisible, “enemigo” que Washington no vacila en respaldar secretamente en otras latitudes. El objetivo final es presentar a Estados Unidos como actor indispensable de una paz que ese mismo país sabotea permanentemente


Dos noticias publicadas recientemente en el Washington Post –“Las familias del 11 de septiembre dicen que Biden no es bienvenido en los actos conmemorativos si no presenta las pruebas que obran en posesión del gobierno” y “Biden firma una orden ejecutiva que reclama la revisión, la desclasificación y la apertura de documentos clasificados sobre el 11 de septiembre”– abren nuevas y profundas grietas en la versión oficial. El hecho que 20 años después de los atentados del 11 de septiembre todavía haya en los archivos de Washington documentos secretos sobre aquellos hechos significa que su verdadera dinámica todavía está pendiente de examen.

Lo que sí está claro es el proceso que el 11 de septiembre puso en marcha. Durante la década anterior, marcada por la retórica sobre “el Imperio del Mal”, la estrategia de Estados Unidos se había concentrado en las “amenazas regionales”, conduciendo a las dos primeras guerras posteriores a la llamada guerra fría: la guerra del Golfo y la guerra contra Yugoslavia.

Esas dos guerras tuvieron como objetivo fortalecer la presencia militar y la influencia política de Estados Unidos en el área estratégica del Golfo y en Europa, en momentos en que se redefinían sus contornos. Simultáneamente, Estados Unidos fortalecía la OTAN, atribuyéndole –con el consentimiento de los demás miembros de ese bloque militar– el derecho a intervenir de “su área” y extendiéndola hacia el este, al incorporar los países del desaparecido Pacto de Varsovia a la alianza atlántica.

Mientras tanto, sin embargo, la economía estadounidense –a pesar de seguir siendo la primera del mundo– había perdido terreno ante la economía de la Unión Europea. En el mundo árabe se veían indicios de rechazo a la presencia y la influencia de Estados Unidos mientras que en Asia el acercamiento entre Rusia y China presagiaba el posible surgimiento de una coalición capaz de desafiar la supremacía estadounidense. Fue precisamente en aquel momento crítico que los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 permitieron a Estados Unidos abrir una nueva fase estratégica, justificándose oficialmente con la necesidad de enfrentar “la amenaza mundial del terrorismo”.

La “guerra contra el terrorismo” es una guerra de nuevo tipo, una guerra permanente, que no conoce fronteras geográficas, contra un enemigo que puede ser –de un día para otro– no sólo un individuo o una organización terrorista sino cualquiera que se oponga a los intereses de Estados Unidos. Es el enemigo perfecto, incap