LA HEROICA LUCHA DE LOS FERROCARRILEROS

Valentina Galeana

El 26 de junio de 1958, hace 63 años, se inician los paros en ferrocarriles nacionales. La asamblea de la sección 15 acordó luchar por un aumento salarial informándoles a todas las secciones. La primera en contestar fue la sección 27 de Torreón y tomó un acuerdo para exhortar a todos los ferrocarrileros a luchar por un aumento general de 350 pesos mensuales y reunirse en la Ciudad de México el 2 de mayo de 1958 y tal como se acordó se llevó a cabo la asamblea, sin embargo, no se atendió la principal demanda que era el aumento salarial. Un miembro del comité ejecutivo del sindicato acusó a Valentín Campa, Juan Colin y Francisco Gómez como los promotores de la agitación y en asamblea general se designa a Demetrio Vallejo, Roberto Gómez Godínez, Juan Antonio Meza Francisco Contreras como integrantes del comité ejecutivo de la comisión pro-aumento de salarios.



La empresa llamó a los miembros de la nueva comisión para tratar con ellos el problema, continuaron las revocaciones a los líderes y el movimiento ferrocarrilero fue apoyado por los electricistas y las secciones 34 y 35 del Sindicato de Petroleros, después de una manifestación en la que intervienen petroleros, maestros y estudiantes, doce horas de inactividad en los paros escalonados la lucha por un aumento salarial, se agregó en lucha por democracia sindical y unos tres millones y medio en pérdidas del sistema ferroviario, las cámaras de comercio e industria declaran: “se ha llegado al punto crítico del problema ya que los graves perjuicios que causan los paros a la economía del país exigen que se llegue a una solución”.

El Presidente Ruiz Cortines propone un aumento de 215 pesos, 58 mil 578 trabajadores jubilados a partir de ese mismo día, siguieron los paros en Julio y agosto en 22 secciones de 29 había nuevos comités ejecutivos locales sobre esa base la comisión resolvió desconocer al comité ejecutivo nacional, se instalaron dos convenciones ferrocarrileras y el 14 de Julio la convención democrática eligió a Demetrio Vallejo Martínez como nuevo secretario general el 23 de Julio el ejecutivo Vallejista le comunicó a la empresa, que si para el 26 de julio no reconocía al comité ejecutivo general y locales los ferrocarrileros pararían sus labores en todo el sistema ferrocarrilero y pararon por dos horas sus labores el gobierno abrió un periodo de negociaciones por 72 horas no hubo acuerdos los paros continuaron.

El gobierno desató la represión contra los ferrocarrileros en todo el país a pesar de toda la represión no se rindieron el 3 de agosto estalló nuevamente la huelga general, para el 6 de agosto el gobierno aceptó que se convocara a elecciones en un plazo de quince días se celebraron las elecciones el resultado favoreció a Demetrio Vallejo con 59 mil 758 votos para el candidato del gobierno José María Lara 9 votos y así triunfó el movimiento. Sin embargo, el Estado se dedicó a organizar las condiciones necesarias para recuperar el control sobre el sindicato, unificó a los charros Luis Gómez, Manuel Moreno Cárdenas y David Vargas en contra del ejecutivo Vallejista rompió el sistema de alianzas sindicales coopto la corriente modernizadora del SME reprimió a los maestros promovió la expulsión de dirigentes petroleros y telefonistas con éxito porque se organizó una oposición sindical charrista, en la que se creó la división sindical, se rompió el sistema de alianzas obreras y sobre todo se controlaron las movilizaciones, siguió un período que presidió Alfredo A. Fabela que dominó con terror y represión, despidos y supresión de derechos sindicales.

Los ferrocarrileros comenzaron con un proceso de denuncia y crítica, razón por la cual surgieron varios líderes con la intención de hacer cambios fundamentales e impulsar dos estrategias, la depuración y la moralización con el fin de mejorar la situación laboral y económica de los trabajadores, esta política fue promovida por el comité ferrocarrilero y su objetivo fue denunciar la corrupción y la anarquía que gobernaba en el sindicato, producto de los malos manejos de las cuotas sindicales y la pésima administración por parte de los líderes sindicales como Luis Gómez y Valentín Campa. Los ferrocarrileros en general apoyaron la idea de depuración de su sindicato y de la empresa; sin embargo, las secciones sindicales 15, 16,17 y 18 se opusieron a tales medidas y las interpretaron como un engaño y una solución relativa y manipuladora, Fidel Velázquez coincidió con estas secciones antes mencionadas declaró en diferentes ocasiones para acusar a los dirigentes ferrocarrileros Gómez y Campa, así como, los demás delegados y los acusó de haber cometido actos de corrupción dentro del sindicato.

Desde 1947 se definió una política e ideología ajena a sus necesidades de los trabajadores del riel de esta forma inició el incremento de control sobre el sindicato por parte del gobierno de Miguel Alemán, desde 1947 a 1958 se encuentra marcado por una intensa lucha ferrocarrilera por lograr un aumento salarial e implícitamente cambiar la política interna del (STFRM) varios telegramas fueron enviados a la presidencia de la república provenientes de diferentes secciones sindicales de todo el país con la finalidad de ser atendidas.

Como ya se había mencionado, sus demandas y obtener un salario digno, la solicitud de aumento salarial revivió la tradición de la lucha política del gremio ferrocarrilero y género el despertar de los líderes locales y nacionales que al pasar el tiempo enfrentaron los acontecimientos de 1948, como el caso de Demetrio Vallejo quien en 1947 manifestó públicamente su inconformidad por los bajos salarios obtenidos y las agresiones que recibían sus compañeros por parte de las autoridades, un representante sindical envió un telegrama a la presidencia de la República en la que pide su intervención en Matías Romero, Oaxaca para que suspenda atropellos que se venían cometiendo contra dirigentes sindicales y trabajadores por haberse sindicalizado; el documento fue un acuerdo tomado en asamblea efectuada en las instalaciones de ferrocarriles nacionales de esa entidad; en el año 1948 fue usado por la administración de Miguel Alemán para incrementar el control y la represión, disminuir la influencia de la izquierda y combatir la influencia sindical el (STFRM) fue el primero sobre el que cayó la fuerza del estado siguiendo el sindicato petrolero y minero.

En septiembre de 1947 Luis Gómez secretario general del (STFRM) eligió a Jesús Diaz de León apodado el charro como candidato para ocupar el cargo de secretario general, en un error de cálculo político la izquierda mexicana también lo apoyo a través de Hernán Laborde y Valentín Campa el historiador Barry Carr explicó que con dicha decisión se abrió el camino a los líderes sindicales corruptos, el 31 de enero de 1948 finalizaron las funciones de Luis Gómez como secretario general y en febrero del mismo año Diaz de León ocupó el cargo y anuncio la integración de una comisión integrada por el gobierno, sin embargo, no fue aceptada por todos los trabajadores (los inconformes fueron encabezados por Campa) porque consideraron que tenía como objetivo crear una ofensiva de reajustes contra los ferrocarrileros.

El presidente Miguel Alemán marco los nuevos tiempos políticos del STFRM cuando hizo actuar a su nuevo líder Diaz de León en contra de la izquierda ferrocarrilera y a sus dirigentes los acusó de fraude y apropiación indebida de fondos del sindicato por la cantidad de $226 pesos y de manera inusual este caso se llevó ante la procuraduría general sin pasar antes por los procedimientos internos de la agrupación. Otro acontecimiento de persecución en contra de Gómez y Campa, fue cuando los ferrocarrileros entendieron que las acciones por asumidas por Diaz de León no solo eran acusaciones, la pretensión era acabar con la línea comunista tropas federales, policías y agentes de la dirección general de seguridad tomaron los locales del sindicato así como las oficinas de cuatro secciones de la ciudad de México los operativos fueron supervisados por Carlos Serrano íntimo amigo y compadre de Diaz de León, más tarde Gómez fue detenido acusado de fraude mientras Valentín Campa se vio obligado a pasar en la clandestinidad durante un año. Posteriormente fue detenido y condenado a 8 años de cárcel también detuvieron 800 ferrocarrileros, 150 de ellos acusados de comunistas incluido Demetrio Vallejo, también fue detenido por disolución social a David Alfaro Siqueiros.

Cárdenas siempre simpatizo con los justos movimientos de los trabajadores e hizo todo lo posible para apoyar a los ferrocarrileros y exigir su libertad pero no encontró respuesta, nunca dejó de exigir la libertad de los presos políticos consternado porque se habían violado los derechos de huelga de reunión y de organización, de elección de sus propios dirigentes, en una entrevista con el presidente López Mateos, Cárdenas le sugirió una amnistía general y liberarlos, sin embargo, para López Mateos eran delincuentes y debiera aplicarse todo el peso de la ley, Cárdenas le explico de toda la represión y asesinatos en contra de los ferrocarrileros pero su tenaz insistencia fue inútil porque en realidad se quería demostrar que con la fuerza bruta que los trabajadores tendrían que someterse sin protestar a los dictados del gobierno y aceptar la pérdida de sus derechos.

El general Cárdenas los visitó en la cárcel de Lecumberri, platico con Vallejo, Siqueiros, Filomeno Mata, Celestino Gasca comprometiéndose a apoyarlos, Cárdenas habló con varios secretarios como son Alfredo del Mazo, Julián Rodríguez, Fernando Arias para que intercedieran por los ferrocarrileros, sin respuesta positiva el presidente López Mateos creía que el movimiento era una conjura comunista y el objetivo era derrocar su gobierno, después de un tiempo prudente con gran tenacidad insistió en la liberación de los presos el 5 de diciembre de 1963, sin embargo, López Mateos le insistió que debieran permanecer en la cárcel porque según él querían hacer una huelga general para derrocar su gobierno y le dijo que lo resolvería luego de las elecciones. Así, el 30 de noviembre de 1964 Adolfo López Mateos declaró un indulto, pero no incluyó a Vallejo y Campa, con esta acción se demostró que quería castigar a los líderes de la lucha ferrocarrilera.