LA UNIDAD ES LA MEJOR ARMA

MEXTEKI 1 diciembre 2021

Es claro que los que oprimen a la sociedad son el 1 por ciento de la población y que el 99 por ciento sufre abusos. La aplastante mayoría de la población está sometida a la explotación y la opresión. Somos 130 millones de mexicanos, de los que casi 100 millones están en edad de concientizarse, organizarse y luchar.

Con un 53% de los votos de un padrón de casi 90 millones, se inició la cuarta transformación, derrotando al PRIAN en 2018. Fueron 30 millones de votos los que trastocaron el orden establecido hasta entonces.


Las y los mexicanos que tienen más información y cierto grado de consciencia son un porcentaje mínimo de alrededor del 2 o 3 por ciento de la gente. También es un mínimo de personas que se encuentran organizadas. El deber de quienes luchan por derechos, justicia y democracia, es atraer a la mayoría de la población, esa es la fuerza que hará que avance el movimiento de transformación.

Para ello hay que dar a conocer nuestras ideas con argumentos, paciencia y claridad de ideas. Lo más fácil, y lo que promueve el sistema es emplear descalificaciones e insultos contra quien no piensa como nosotros, la denigración y la humillación. Esto solo divide y fragmenta a la sociedad. Por eso bajo ningún concepto debemos de faltar el respeto a nadie, tratar a cada quien, como persona, como ser humano, independientemente de sus ideas y posiciones. Así es como poco a poco puede generarse una discusión profunda que nos una en la búsqueda de alternativas y caminos de salida. Así se puede construir una fuerza de decenas de millones de personas en pie de lucha.

Muchas veces la falta de respeto se da no con palabras, sino que de manera velada, imponiendo ideas, anulando, excluyendo o minimizando a los compañeros, lo que provoca el abandono, el descontento y la perdida de fuerza de la organización y del movimiento. Estas actitudes llevan al desaliento de muchos compañeros y tiene graves consecuencias a la postre. Hay dirigentes que una vez que logran cierto reconocimiento adquieren una actitud sectaria y autoritaria que busca imponer que todas y todos sigan al líder, sin opinar o participar y sin ser tomados en cuenta en la toma de decisiones y en las acciones a realizar. Esto es un cáncer para la unidad.

Entre las organizaciones del movimiento social y democrático se debe forjar un proceso unitario, para lo cual hay que tratar a los demás con el máximo respeto, sin ataques o descalificaciones públicas. Lograr acuerdos con métodos democráticos, evitar la tentación de algunos líderes de imponerse o imponer agenda sin un proceso de consulta, de intercambio de propuestas. En las reuniones es importante contar con métodos que les den agilidad y efectividad a estas. La unión de organizaciones del movimiento puede y debe potenciar mucho la unión del pueblo en torno a su propia agenda.

Al interior de la organización, es vital trabajar por la unidad. Solo una organización unida puede trabajar por la unidad del pueblo. Buscar métodos y formas que ayuden a que exista una comunión de voluntades por la misma causa.

El potencial transformador del pueblo es enorme, la posibilidad de agrupar a cada vez más mexicanas y mexicanos en defensa de sus derechos es ilimitada. Si esta no se ha logrado no es culpa del pueblo, sino de malos dirigentes que no cumplen ni asumen su papel, porque el primer deber de toda dirigencia que se respete es la de construir la unidad popular, el poder popular.

LA DIRECCIÓN Y LA ORGANIZACIÓN

En la organización todos los militantes tienen los mismos derechos y la misma obligación de impulsar la línea del partido, llevar a cabo las decisiones que toma la organización, desarrollando siempre la iniciativa, responsabilizándose del control de acuerdos y la evaluación de resultados. La revisión del trabajo corresponde a todos y debe hacerse poniendo atención a la solución de problemas y superación de errores de cara al trabajo, a propuestas constructivas, sin caer nunca en la óptica personal y señalamientos y ataques personales.

El colectivo, dada la diferencia en la posibilidad de participación para organizarse, luego de plantear el objetivo y la línea a seguir, elige a una dirección que coordine y dé liderazgo al Partido para llegar a la meta. La dirección debe ser acompañada y controlada por el colectivo para que cumpla su función a cabalidad. Sin dirección, tarde o temprano, el fracaso está asegurado, se necesita la dirección, una dirección democrática y la disciplina de toda la organización.

La dirección tiene la obligación de presentar las propuestas sobre las cuestiones que se debaten, propiciando siempre el desarrollo de toda la organización, de cada militante, para que la acción sea conjunta. Propiciando la formación y la liga de la teoría con la práctica, la acción de lucha de toda la organización y elevar el nivel ideológico, político y cultural colectivo. Fortalecer la organización a todos los niveles es fundamental. La dirección debe ser la primera en combatir las actitudes de pasividad y seguidismo, y tiene la tarea continua de acercar a más personas a la organización y al trabajo. La obligación de formar cuadros en la lucha.

La dirección debe concentrarse en el trabajo de masas, y en desarrollar todos los frentes de lucha, que hemos sintetizado en los 13 puntos de nuestro programa inmediato, apoyando para que el pueblo se organice y actúe, así como lograr que todos se involucren. Debe mantenerse informada para informar a los demás y buscar siempre el análisis de nuevas situaciones, nuevos fenómenos para lograr nuevas formas de trabajo, nuevas soluciones y las alternativas de cara a un movimiento en el que siempre se avanza a nuevas situaciones que no se pueden resolver con viejas recetas. Debe buscar más que las formas externas, el contenido en todas sus acciones.

Una cuestión fundamental en todo su trabajo es forjar la unidad en la lucha, tanto al interior del partido, como la unidad del movimiento democrático y social de cara a la unidad de toda la sociedad para derrotar a los poderosos enemigos de los pueblos y las naciones, el imperialismo y las corporaciones. Solo la unidad nos dará la fuerza necesaria para cumplir nuestros objetivos y permitirá que cada persona aporte su contribución al gran proceso de construcción de futuro, en medio de situaciones cada vez más complejas y enfrentando grandes obstáculos.