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LAS PROPUESTAS DE AMLO AL G20

Héctor Torres González


Promotora Nacional por la Suspensión de la Deuda Pública. Noviembre 22 de 2020

El presidente López Obrador hizo dos propuestas al G20:

“Uno. Hacer realidad el compromiso de quitar montos de deuda y del pago de servicio de la deuda a naciones pobres del mundo.

Dos. Garantizar que los países de ingresos medios puedan tener acceso a créditos con tasas de interés equivalentes a las que están vigentes en países desarrollados.”

Estas propuestas son correctas en términos generales, pero deben ir juntas y no separadas por tipo de países (países pobres y países de ingresos medios). Las tipologías de países son arbitrarias y no pueden ser base para que un país suspenda el pago del servicio de la deuda, renegocie quitas y establezca auditorías.


¿Qué es México? ¿Es un país pobre o un país de ingresos medios? ¿A partir de que criterios un país es pobre, de ingresos medios o desarrollado? La ONU ya no utiliza clasificaciones o tipologías de países. El Banco Mundial utiliza una clasificación de acuerdo con el ingreso nacional percápita y México caería en los de ingreso medio (de 4 a 12 mil dólares por persona), pero estaría junto a Guatemala, Argentina, Cuba, Venezuela, Jamaica, Belice.

México puede considerarse en todo caso como un país de ingresos medios y además empobrecido. Más del 50% de la población vive en la pobreza, es un país de los más desiguales en el mundo, con una informalidad de más del 50%, con más del 50% de la población ocupada sin seguridad social y prestaciones. Con un deterioro de los salarios contractuales del 50% de su poder de compra con respecto a 1982, que fue cuando empezó el neoliberalismo; con altos índices de desempleo y en donde los salarios representan apenas el 30% del ingreso nacional y las ganancias más del 60%. El neoliberalismo empobreció a los mexicanos, la economía nacional creció en un irrisorio 2% desde 1982 insuficiente para generar empleos y salarios dignos. Y ahora con crisis agraviada con la pandemia el PIB per cápita en 2024 será menor que en 2018.

El presidente López Obrador declaró que el combate a la corrupción y la austeridad han permitido tener recursos para atender los programas sociales y que con ello “se fortaleció el ingreso de las mayorías''.

En octubre de 2020, según cifras de la STPS, realizaron revisiones contractuales, en la jurisdicción federal, 634,000 trabajadores y en términos reales sus salarios reales se cayeron en -0.03%, es decir no mejoraron sus ingresos.

El presidente dice que “La economía empieza a crecer y, del millón de empleos formales perdidos, ya se han recuperado 500 mil. Pienso en que, en marzo próximo, lograremos alcanzar de nuevo los 20 millones 500 mil puestos de trabajo que tenía registrados el Instituto Mexicano del Seguro Social antes de la pandemia”.

Sin embargo, según cifras del IMSS en noviembre de 2019 los trabajadores formales eran 20,803,652 y en octubre de 2020 ascendían a 19,902,833, es decir se han perdido 900,819 empleos. Si se recuperan en marzo de 2021 el nivel de empleos de antes de la pandemia, aún faltarían 400 mil perdidos desde fines de 2019, de antes de la pandemia, y no se sabe cuántos empleos nuevos se generen en 2021. Pero si en 2019 se crearon 300 mil empleos y en 2020 no se creará ninguno sino se perderán, entonces tenemos un gran déficit de empleos porque cada año ingresa a la fuerza laboral un millón de jóvenes que no tienen oportunidades y pasan al ejército de desempleados o subempleados en la economía informal.

En resumen, en 2019 se crean 300 mil empleos, en 2020 se pierden 900 mil y un millón 700 mil de jóvenes se quedan además sin empleo en estos dos últimos años. Con esto no pueden mejorar los ingresos de las mayorías.

Hay una recuperación de empleos más rápida relativamente en la industria de la transformación y construcción porque se amparan en ser actividades esenciales, pero en las ramas de los servicios a las empresas y personas, los restaurantes, hoteles, aviación ligadas al turismo, la recuperación es demasiado lenta. De los 900 mil empleos perdidos casi la mitad corresponden a estas ramas. Además, la pérdida de empleos a dañado más a los empleos permanentes que a los eventuales que son más difíciles de recontratar.

Por otro lado, los trabajadores despedidos, a falta de un seguro de desempleo, han tenido que retirar el ahorro que tienen en las AFORES para enfrentar la carencia de ingresos, y en lo que va de enero a septiembre de 2020 el monto asciende a 12.5 mil millones de pesos.

El peso si bien se ha fortalecido en los últimos meses lo cierto es que ha sido fluctuante y hay incertidumbre en el futuro por el rebrote de la pandemia.

Las remesas esperadas en 2020 serán de 40 mil millones de dólares y dice el presidente que estas han sido un milagro o una bendición. En efecto, han ayudado a millones de personas. Pero ese monto de las remesas casi equivale al costo financiero de la deuda en 2020 que será de 727 mil millones de pesos y por tanto constituyen una maldición que anula el milagro de las remesas.

La recuperación de la economía es necesaria y urgente, pero debe ser una reactivación que genere empleos, que aumente los salarios, que acabe con el desempleo y subempleo, que atienda al sector rural, que sea sustentable y con justicia social. Según cifras de la SHCP en los Criterios Generales de Política Económica para 2021 la economía va a crecer en promedio en -8% en 2020, 4.6% en 2021, en 2.6% en 2022, en 2.5% en 2023 y en 2.5% en 2024. Esto significa que en 2023 la producción nacional será igual que en 2018, pero de 2018 a 2024 el PIB per cápita será negativo, será un sexenio perdido. Por tanto, requerimos dar un gran impulso a la reactivación económica y por ello cobra enorme importancia el suspender el pago al servicio de la deuda pública, interna y externa, el negociar quitas a la deuda, para destinar los recursos del costo financiero de la deuda a resolver los grandes problemas sociales que padece la nación y también realizar una auditoría ciudadana a la deuda pública para saber el por qué, el cómo y para qué se hicieron tales deudas. Y todo ello es necesario para construir un nuevo modelo de desarrollo económico, político y social para México.