Magú: el bosque otomí acorralado por la urbanización y el despojo
- Mexteki

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Daniel Rodriguez S ADNnoticias. abril 1, 2026
En el papel, el bosque otomí de San Francisco Magú, en Nicolás Romero, cuenta con un amparo federal que invalida cualquier intento de urbanización. En el territorio, la maquinaria pesada desgarra el suelo a plena luz del día.
El origen de un despojo con firma notarial
El conflicto que hoy enfrenta a la comunidad con el desarrollo inmobiliario no es reciente, sino parte de un proceso de despojo que se remonta a mediados del siglo pasado.
De acuerdo con una integrante de la Comisión en Defensa del Bosque y la Vida, el problema comenzó cuando una persona ajena a la comunidad tramitó escrituras notariales sin el consentimiento del pueblo.
«En 1952, una persona que no era de la comunidad tramitó escrituras de este predio a escondidas, llevando solo a algunos colindantes como testigos ante una notaría pública», relató a AD Noticias.
Según la Comisión, ese proceso ignoró el archivo histórico agrario de la comunidad y, con el paso de los años, permitió incorporar el territorio a esquemas de especulación financiera.
«Se crea un fideicomiso, dentro del fideicomiso figura Banca Mifel y una constructora que se llama Merket Construcciones», señalaron, e identificaron como apoderado legal a Jorge Flores González.
Vestigios, autonomía y usos y costumbres
Comprender la resistencia de Magú implica entender su estructura organizativa. La máxima autoridad no es el gobierno municipal, sino la asamblea comunitaria. Las propiedades internas no se rigen por el Registro Público de la Propiedad, sino por un sistema normativo basado en usos y costumbres.

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