MEXTEKI DEFINE EL ENEMIGO A VENCER.

MEXTEKI ha trabajado 35 años con una perspectiva clara: que el pueblo tome el poder. Que se establezca un sistema democrático en el que el pueblo decida, para así regenerar las relaciones entre las personas y de las personas con la naturaleza para que exista bienestar y armonía.


Nos quejamos constantemente de las corporaciones y de los gobiernos a su servicio, de las medidas arbitrarias, de los políticos corruptos.


Nos oponemos al acaparamiento de agua y tierra, del despojo a las comunidades, la explotación a las y los trabajadores, la acción nociva de las mineras, el pago de la deuda odiosa y corrupta.


Denunciamos todos los días los crímenes y abusos que sufre la gente en todo el país. Aclaramos que la culpa es del neoliberalismo, del capitalismo que lo generó. Nos oponemos al Imperio norteamericanos, damos a conocer su lucha por someter a los pueblos, manifestamos solidaridad con los pueblos que sufren ataques y sanciones. Señalamos, apelamos, exhortamos a la unión del pueblo, a su organización.



Ante esta situación tenemos que tener claro, que todo se puede resolver con una condición: que el pueblo tome el poder. La experiencia así nos lo indica.


Queremos desarrollar nuestras fuerzas y llamamos a la batalla, de ideas y de acciones. Lo que primero se ocurre es hacer gestiones, hablar con diputados, con senadores, juntar firmas, realizar foros, dar conferencias, escribir artículos, apelar al presidente, difundir en videos, hacer publicaciones buscando que se resuelvan uno y mil problemas. Pasan los años y los problemas no se resuelven a fondo, a lo mejor se logran avances parciales y temporales, paliativos, remedios parciales, pero no hay cambio de fondo. Se busca que este o el próximo gobierno resuelva las cosas, apoyar a tal o cual candidato para que siga la transformación.


Tantos esfuerzos, esa actividad constante, desarrolla grandes fuerzas, convoca colectivos dispuestos a la acción. Las movilizaciones se multiplican por cientos y en todo el país.


Tenemos ocasión de golpear al enemigo. Ante lo cual es esencial definir el enemigo a vencer. Decía Lenin “Solo los grandes objetivos generan grandes energías”. Nuestro objetivo es vencer al Imperio y al Estado a su servicio. Teniendo claro que, aunque gane un gobierno progresista, eso como se ha demostrado plenamente en América Latina no significa encabezar al Estado. Gobiernos como los de Brasil, Argentina, Honduras, Paraguay, El Salvador que son considerados de izquierda han sido derrotados por el Estado: los congresos, los jueces supremos, gobiernos estatales y locales. Ese Estado del viejo sistema es el enemigo a vencer.


Se necesita un Estado popular y democrático organizado para implementar la voluntad popular. Si el pueblo no tiene el poder, las injusticias, la explotación, el sometimiento al imperio y a sus políticas neocoloniales van a continuar.


Se requiere la renovación democrática y establecer un Estado que sea el instrumento de los trabajadores y el pueblo para que se adopten sin cortapisas las medidas necesarias para eliminar la explotación entre las personas y el sometimiento nacional.