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PAN y PRI, el pasado los condena.

Pablo Moctezuma Barragán.


Hace casi 85 años se fundó el Partido Acción Nacional (PAN), en septiembre de 1939. Durante casi un siglo, ha mostrado claramente su carácter, los intereses a los que sirve, sus medios y fines. En sus orígenes, el fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, se ligó al grupo Sonora, que puso los cimientos del PNR-PRM-PRI y fua la facción que triunfó en la Revolución sobre los ejércitos revolucionarios de Villa y Zapata, representando a las clases dominantes, así como había sucedido un siglo antes, después de la Revolución de Independencia, cuando Agustín Iturbide prevaleció sobre Hidalgo, Morelos y Guerrero, para favorecer a las clases poseedoras, del mismo modo, Obregón y Calles lograron la hegemonía e impusieron el sometimiento a Washington y a la emergente burguesía. El grupo Sonora fue el germen del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Manuel Gómez Morín fue su eficiente colaborador.


Gómez Morín, fue un abogado de empresas extranjeras y de los grandes capitales nacionales, que colaboró con todos los gobiernos que dieron vida al PRI. Durante el gobierno de Álvaro Obregón colaboró con el gobierno como subsecretario de Hacienda y Agente Financiero de México en Nueva York, inició la negociación de la deuda, luego de que la Revolución Mexicana suspendió pagos, para terminar con la aceptación de una suma estratosférica de 1,450 el triple de lo que había dejado la dictadura de Porfirio Díaz, con Plutarco Elías Calles fue director del Banco de México; en el período de Abelardo Rodríguez fungió como rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sólo se opuso a uno de los gobiernos: precisamente, al gobierno revolucionario del General Lázaro Cárdenas del Río. Luego fue asesor de Ávila Camacho y posteriormente colaboró de una u otra forma, con todos los gobiernos del PRI de Miguel Alemán en adelante. Porque decía Gómez Morín “siempre pensamos y sostuvimos que se gobierna desde el gobierno o desde enfrente del gobierno también”. Y eso mismo hicieron hasta lograr que a partir de 1988 el gobierno neoliberal aplicara las políticas originarias del PAN.


En 1939, Gómez Morín fundó el Partido Acción Nacional para oponerse a la expropiación petrolera, al reparto agrario de Cárdenas y para combatir al sector estatal de la economía. Se dedicó a traer a México la inversión extranjera y a estar al servicio del capital externo. Fue hijo de un español y admirador de la derecha española. Es revelador que el nombre Acción Nacional proviene de un partido monárquico español, fundado en 1931 en contraposición de los partidos que respaldaban el socialismo y el internacionalismo proletario. Los fundadores del PAN nunca ocultaron sus simpatías hacia los fascistas –en especial hacia Francisco Franco– y su odio a los movimientos progresistas y más aún contra el socialismo y el comunismo.


Así, el PAN fue fundado por los sectores más reaccionarios de México: empresarios, banqueros, hispanistas, terratenientes e intelectuales de derecha que se oponían al movimiento progresista y antiimperialista que encabezó el gran presidente Lázaro Cárdenas del Río. Para su fundación fue financiado por el Grupo Monterrey y los grandes capitales que se oponían a la consolidación de las victorias de obreros y campesinos y a sus luchas, que en la década de los treintas alcanzaron grandes triunfos.


El PAN nació para enfrentar el proyecto revolucionario de Lázaro Cárdenas, frenarlo y posteriormente aliarse al partido oficial, como lo hizo a partir del gobierno de Manuel Ávila Camacho, apoyado en principios de defensa de las empresas privadas y corporaciones extranjeras en contra del avance del sector público, del desarrollo nacional y de los derechos populares.  Fue el primero en traer la inversión extranjera a México, bajo la forma de “Joint Ventures”. Hoy estaría orgulloso del PAN que fundó, pues por principio se oponía tajantemente a la empresa pública y nacional y promovía el capital privado, como lo han hecho los panistas y priistas. Fue el principal defensor de las privatizaciones y en su momento reprobó la nacionalización eléctrica. Fox, Calderón y Xochitl son totalmente congruentes con la “doctrina del PAN”.


En una primera etapa, el PAN era marginado y atacado por el partido oficial, que tenía el monopolio del poder público y buscaba acaparar todos los puestos, aun así el PAN fue siempre “la oposición leal” y de hecho la otra cara de la moneda y poco a poco consiguió que el PRI, en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, le “otorgara” diputados de partido, hasta lograr que el PRI se “empanizara”, siguiendo sus principios privatizadores, culminando en la etapa neoliberal, con Salinas de Gortari, con el cogobierno del país.


El PRI y el PAN son dos caras de la misma moneda y sirven a los mismos intereses, los de los grandes capitalistas, la forma de imponer la moderna dictadura fue el bipartidismo, en el que dos partidos buscan el mismo objetivo mientras engañan al pueblo haciendo parecer que hay democracia. Así han impuesto sus intereses en los grandes países capitalistas de todo el mundo. Ambos partidos han impulsado el proyecto neoliberal y neocolonial con similar entusiasmo.


El PRI ha sido un gran represor del movimiento obrero, sin que el PAN lo haya cuestionado, porque en este partido la hegemonía la han tenido siempre personas pro patronales y antisindicales: como botón de muestra recordemos que el PRI combatió a los petroleros y ferrocarrileros en 1948, a los maestros, ferrocarrileros y petroleros en 1958-59, a los médicos en 1965, masacró a los estudiantes y al pueblo en 1968, reprimió a los electricistas de la Tendencia Democrática del Suterm en 1975-76, requisó la empresa e impidió la huelga de los telefonistas y se reprimió a los maestros con López Portillo y de la Madrid, a los mineros de Cananea, a los obreros de la Ford, de la Volkswagen y a los choferes de Ruta 100 en el salinato.


El PAN se alió a Salinas para efectuar todas sus contrarreformas y para la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC). El PAN se opuso a la Reforma Agraria, y el PRI mutiló en época de Salinas el artículo 27 para privatizar el ejido, aliado al PRI ha podido culminar muchos de sus sueños y sus metas al servicio de la gran patronal y del Imperio yanqui. El PRI se alió al PAN para la implementación en subordinación a Washington de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte y de la Iniciativa Mérida comprometiendo nuestra soberanía militar.


Así que el origen del PRIAN, en sus primeros gérmenes, tiene ya 85 años de historia, aunque su desarrollo abierto se efectuó hace 36 años, con Carlos Salinas de Gortari y su consolidación se efectuó apenas hace 25 años con la “alternancia” en el poder que se fraguó en 1999, siendo presidente Ernesto Zedillo Ponce de León.


El PAN, nació como un partido antisindicalista y ha sido igualmente represor, con Fox se persiguió a los mineros y se atacó a sangre y fuego la huelga de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas, asesinando a dos trabajadores e hiriendo a 75; con Calderón se liquidó a 44 000 compañeros del SME; a la fecha, es un partido que ataca a los compañeros de Mexicana de Aviación y a los mineros, además de proteger a los asesinos de trabajadores y de sus hijos (Pasta de Conchos, Guardería ABC, Tiendas Coppel, mineros de Coahuila, migrantes en la frontera).


El PRIAN vivió su época de “máximo esplendor” con el apoyo a Peña y la firma del Pacto contra México el 2 de diciembre de 2012, y logró a avanzar en el cumplimiento de los objetivos que se planteó hace 85 años, cuando se propuso acabar con el sector público y entregarlo todo a la empresa privada, nacional y extranjera. Actualmente ya se quitaron la máscara: el PRI y el PAN tienen los mismos candidatos a la presidencia con Xóchitl Gálvez y a la Jefatura de Gobierno con Santiago Taboada y luchan por acumular fortunas con su corrupción y lograr sus la victoria de las grandes corporaciones a las que ha servido, sirve y servirá siempre.


El PRIAN logró integrar al PRD a su política lo que se manifestó claramente en el Pacto contra México, firmado con Peña el 2 de diciembre de 2014 para  impulsar sus contrarreformas estratégicas.


El PAN nace como un partido pro fascista y ahora en el PRIAN, la línea que se sigue es neo fascista, como lo han demostrado las campañas de odio, miedo y mentiras de Xochitl y Taboada.


El fascismo es la imposición de los intereses del gran capital, saltándose las leyes por medio de las fuerzas armadas y eso precisamente es lo que han estado haciendo en México los pasados gobiernos del PRI y del PAN. Eso hizo Calderón al desaparecer la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, tomando las instalaciones por medio de la PFP y despidiendo a 44 mil electricistas, violando la ley. Eso implementó Peña con el “encapsulamiento” manifestantes y la brutal represión a Atenco, Nochistlan, Tiripetío, Ayotzinapa y otras.


Por eso la famosa “alternancia”, no es sinónimo de democracia, como nos quieren hacer creer. El bipartidismo es la fórmula que nos impuso Washington para tener dos partidos que aparenten democracia, cuando en el fondo ambos están al servicio de la dictadura del gran capital y sus todopoderosas corporaciones. El cambio de gobierno federal del PRI al PAN o viceversa, no ha significado un viraje en ningún sentido, sino la profundización de un régimen servil y profundamente corrupto. De ahí que se hizo necesaria la organización en un partido que luche por democracia, soberanía y justicia, como fue el proyecto de Morena, se logró el triunfo del movimiento que en 2018 llevó a la presidencia a López Obrador y ahora en 2024 hay que rematar al PRIAN y avanzar en el cambio de régimen y en una profunda transformación de México. Para lo cual es necesaria la destrucción del sistema de partidos en el que se cobija a los partidos reaccionarios, que obtienen recursos y espacios en los gobiernos de los tres niveles, en el Congreso y notoriamente en el Poder Judicial.


El gobierno que necesita México debe estar al servicio del bienestar de la población y del desarrollo soberano del país, de su plena independencia y no servir, como lo hace el PRIAN, a los intereses de las grandes corporaciones que sólo buscan saquear nuestras riquezas y explotar mano de obra barata, estableciendo el esclavismo moderno. El caso de la minería y del sector energético es paradigmático de cómo se afecta el interés nacional y el de los pueblos para favorecer a las grandes corporaciones.


Por eso vale la pena organizarnos, pugnar por un Nuevo Proyecto de Nación y derrotar políticamente al PRIAN, para lo cual, lo primero que necesitamos es desenmascararlo como el enemigo a vencer y como las dos caras de la misma moneda. En el porfirismo, un dictador se impuso más de treinta años para favorecer a los grandes intereses del capital y afectar al pueblo. Actualmente eso no lo aceptaría el pueblo de México, por ello, en el neoporfirismo son dos partidos y diversos presidentes los que imponen los intereses antipopulares y antinacionales, simulando una pugna democrática, cuando es absolutamente claro que PRI y PAN siguen la misma línea regresiva y eso tampoco la acepta ya la población.


Los terribles frutos que dio el PAN durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón son aquellos que sembró la “Doctrina del PAN”, desde su nacimiento. Es claro cómo los gobiernos panistas subordinaron a México a las corporaciones extranjeras, imitando a su fundador y que en esta tarea han ido de la mano del PRI.


El PAN y el PRI han entrelazado intereses desde su origen y los ha unido su destino, hoy los unirá el fracaso porque todo tiene un límite, la caótica y violenta situación que vivimos ha dejado claro a millones de mexicanos la absoluta necesidad de luchar por verdadera democracia, el rescate de México y la regeneración de la vida política y social. México saldrá adelante … trascendiendo al régimen del PRIAN, profundizando la transformación y logrando cambios pendientes y la renovación democrática que lleve al triunfo de la soberanía nacional y popular. A lo pasado … pasado … México tiene futuro.

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