PRESUPUESTO Y PROBLEMAS NACIONALES

Pablo Moctezuma Barragán

En estas semanas se aprobará el presupuesto del año 2022. Se propone un gasto para 2022 de 7 billones 48 mil 206 millones de pesos, que no resolverá necesidades urgentes. El gobierno federal necesita más recursos para salud, empleo, autosuficiencia alimentaria, desarrollo local y regional.

Además, es preciso aprovechar nuestro litio, el oro blanco o petróleo del futuro para que sea explotado por y a favor de los mexicanos. Hace falta una empresa estatal fuerte que no sólo explore y explote el litio sino también que lo procese. Lo ideal sería nacionalizar el litio y cancelar concesiones a corporaciones extranjeras que en la minería tanto saqueo y daño han ocasionado a la población y al país. Es necesario que una empresa nacional desarrolle la tecnología para trabajar los yacimientos de litio, fabrique equipo necesario y lo procese con soberanía industrial, Del litio se fabrican baterías, vidrio, cerámica, grasas lubricantes, sistema de aire acondicionado, caucho sintético y además tiene uso medicinal. Desde luego México puede construir su propia empresa estatal de autos eléctricos. Todo lo que requiere inversiones. Así se puede recuperar la capacidad productiva del estado.


Cuando Cárdenas expropió el petróleo y levantó Petróleos Mexicanos se especuló que México iba a fracasar, las empresas extranjeras se burlaron, dejaron esa industria desmantelada, se llevaron a los técnicos e impusieron sanciones. No nos vendían un tornillo. Pero los obreros pudieron sacar adelante la industria. Se decía que no podríamos procesar gasolina ni petroquímicos y lo hicimos. No solo éramos autosuficientes en gasolina, con Dina Nacional en Ciudad Sahagún pudimos fabricar automóviles, camiones, autobuses y vagones. México pudo en el siglo XX, aunque el neoliberalismo y el neocolonialismo desmanteló nuestra capacidad productiva, hoy con trabajos y empeño México puede explotar su litio y sus derivados, sería ideal limitar su exportación y aprovecharlo en el país. Y ayudar al medio ambiente con una industria limpia.

Esto requiere inversiones. Dado que estamos en emergencia y en situaciones de crisis todos los gobiernos progresistas suspendieron el pago de la deuda: Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Valentín Gómez Farías, Benito Juárez priorizaron las necesidades internas antes que satisfacer a los acreedores. En la Revolución desde 1914 a 1940 se mantuvo prácticamente la suspensión de pagos. Cuando se negoció en 1940 obtuvimos quitas, de 400 millones se acordó el pago de 40.

Suspendiendo el pago, auditándolo y negociandolo, obteniendo quitas, el gobierno federal dispondría de esos 791 millones de pesos que el presupuesto destina al servicio de la deuda. No debemos cargar con todo ese peso de una deuda que puede llegar a 13.5 billones de pesos, lo que aumentará su costo financiero en años posteriores. Suspender y auditar para luego renegociar el pago de la deuda, nos dará recursos adicionales el año que viene y grandes ahorros en el futuro.

Por otro lado tras la pandemia urge un impuesto a las grandes fortunas, así como los migrantes se han sacrificado y aportaron de agosto del 20 a agosto del 21 44, mil millones de dólares que son 880.000 millones de pesos. También las 2,500 personas más acaudaladas de México que representan el 0.002% de la población del país y que acumulan riquezas de más de 15 billones de pesos podrían aportar un apoyo y fortalecer la finanza pública con 270 mil millones de pesos, menos de la tercera parte de lo que aportan los migrantes. Y con una reforma fiscal progresiva se podría contar con otros 270 mil millones. De hecho, la OCDE se sumó en mayo de este año a quienes argumentan a favor de incrementar los impuestos a la riqueza; propone gravar herencias, sucesiones y donaciones. Esos impuestos son imprescindibles para enfrentar la pandemia de la Covid-19 y la crisis económica y dado que México es el país que paga menos impuestos solo el 16 por ciento del PIB cuando en América Latina el promedio es de 23 por ciento y en la OCDE 34 por ciento.

Es hora de cambiar de modelo económico y ser sustentables aprovechando nuestra riqueza en litio. Lo ideal sería nacionalizarlo, es hora de contar con recursos adicionales para superar la crisis derivada de la pandemia y de nuestra golpeada economía.