PROCESO DE LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA (1808-1921) (Tercera de cuatro partes)

Pablo Moctezuma Barragán.

A Hidalgo se le ha calumniado. ¿Qué porqué no tomó la capital? Veamos. Tras la victoria en el Monte de las Cruces no tomó la Ciudad de México porque aún no daba a conocer su programa de lucha, por la Independencia y contra los monopolios, hasta ese momento se les pintaba a los insurgentes como una turba de malvivientes saqueadores y no se conocían sus ideales. No había abolido la esclavitud, ni derogado de los tributos y las alcabalas lo que hizo después en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, sitio donde contó con una imprenta para dar a conocer el ideario de la rebelión y el 20 de diciembre comenzó a publicar El despertador Americano.



Él fue el primero en América continental en abolir la esclavitud, 55 años antes que en Estados Unidos que se había independizado 44 años atrás en 1776. Además, en la cruenta batalla del Monte de las Cruces se disgregó la mitad de su ejército, se quedó sin municiones y en la capital el virrey estaba preparado para resistir, mientras que Calleja ya había salido de San Luis Potosí para combatirlo por la espalda. El ejército insurgente hubiese quedado entre dos fuegos, además en la capital no hubo rebelión popular como en el Bajío e Hidalgo lo que promovía era un levantamiento nacional y había enviados suyos en todos los puntos del territorio para organizar una rebelión general. Es falso el cuento de que Hidalgo y los insurgentes tenían la capital en sus manos y se retiraron sin motivo alguno.

Cuando fue hecho prisionero nunca se arrepintió, 3 meses le insistieron que se retractara. Al no lograrlo en octubre de 1812 un año después de su muerte, presentaron una carta supuestamente firmada el 18 de mayo de 1811 -cuando por cierto su proceso estaba cerrado- muy ajena a él en forma y fondo. Nunca se enseñó el original ni copia certificada del documento. Era falso y no olvidemos que en julio Hidalgo encarcelado antes de morir ratificó su justificación para rebelarse. Años después calumniaron a Morelos igual con un supuesto arrepentimiento.

Tras el fusilamiento de Hidalgo, Allende, Aldama, Mariano Jiménez, Ignacio López Rayón ―quien había logrado escapar a esa fatalidad― convocó a los insurgentes a reunirse en Zitácuaro para formar la primera Suprema Junta Nacional Americana.

Tenía un espíritu conciliador y buscó negociar con Calleja para establecer un Congreso que detentara el poder a nombre de Fernando VII.

Pero fue José María Morelos quien buscando una transformación profunda, comenzó a encabezar la lucha práctica y teórica organizando el Congreso del Anáhuac en el que declararon la Independencia, establecieron que la soberanía dimana del pueblo y este la deposita en el Supremo Congreso y rompieron abiertamente con la monarquía española y las viejas instituciones, abolieron la esclavitud y las alcabalas rompió, siguió la línea de devolver la tierra a los indígenas y propuso las nuevas instituciones inaugurando el espíritu republicano, enfrentando gran oposición aún dentro de las mismas filas de los insurgentes, López Rayón había seguido defendiendo la permanencia del Rey Fernando VII y posteriormente no firmó la Constitución de Apatzingán en octubre de 1814.

La Constitución de Apatzingán es la primera del México independiente, erigiendo al país en una República. Morelos lo sacrificó todo en defensa del Congreso al que defendió hasta el último instante de su vida. De hecho, lo hicieron prisionero por cubrir la huida de los diputados. Una vez prisionero el 5 de noviembre de 1815. Fue sometido a cárcel, juicio y tortura, pero no se quebró. Lo juzgaron “las jurisdicciones unidas” el 22 y 23 de noviembre, pero al no lograr nada, lo someten a otro juicio más ahora con la Inquisición, querían que se “arrepintiera”, a toda costa, no lo lograron nunca. Todavía insisten y realizan el interrogatorio de la “Capitanía General” el 30 de noviembre y 1º de diciembre. Desesperados le exigen que, para ser confesado antes de morir, le escribiera una carta al Virrey. Lo hace burlándose de él, el 12 de diciembre (día de la guadalupana, símbolo de la independencia) y no le da más que información banal, una docena de datos intrascendentes y probablemente falsos en forma de burla. Cómo que “por Acapulco guardó en un charco cobre en barra”, que “enterró acero y estaño y plata del lado derecho del Río Grande, o que conseguía plomo cerca de Mezcala. Todo impreciso y además no comprometía a nadie. Lo fusilaron el 22 de diciembre. Cómo no se retractó, ya muerto, el 26 de diciembre, publicaron una supuesta carta de retractación, muy ajena a su estilo, ideas y expresiones. Y divulgaron que se había arrepentido. Todavía hay quien repite el invento de los españoles. Pero Morelos fue de una sola pieza. Su ejemplo fue un impulso para seguir la lucha.