Rescatando Pemex y CFE

Leona Guerrero

Como bien sabemos el sistema capitalista sufre de crisis recurrentes en donde la única forma de salvar a muchos países en desarrollo como México, es la depreciación de la moneda, es decir, el peso frente al dólar. Estas crisis lamentablemente únicamente cobran factura a los que menos tienen, mientras que las corporaciones siguen amasando grandes ganancias. Los capitales no solo se conforman con las ganancias del trabajo no pagado, sino que también buscan la privatización de las empresas del estado.


Con ayuda de gobiernos corruptos han logrado la privatización en México de más de 1500 empresas paraestatales a partir de que se implementó el sistema neoliberal, y por supuesto que no iban a dejar pasar aquellas empresas que sumaban a nuestra soberanía nacional como Pemex y CFE. Esto estuvo sustentado bajo un argumento que intentaba justificar su realización y que consistía en destacar la mala administración e ineficiencia de las empresas del estado, así como la apertura de mercados abaratarían los costos de los productos y/o servicios.

La privatización de las empresas públicas no mejora la administración de esas unidades económicas, ni tampoco se puede dar por sentado que con la privatización se va a generar un ambiente de mayor competencia; al contrario, la concentración del capital privado transformó los monopolios estatales en monopolios privados (Telmex) o bien en empresas extranjeras (sistema bancario), con el inconveniente de que los involucrados o nuevos propietarios tienen injerencia en las decisiones de política económica que adopta el Estado y en cualquier caso tratarán de favorecerse a costa de la población en general.

Las buenas noticias para Petróleos Mexicanos es que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tiene lista una nueva reducción a la carga fiscal de Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa que, al menos desde el sexenio de Ernesto Zedillo y hasta el de Enrique Peña Nieto, pagó impuestos por un monto que superó 100 por ciento de su ganancia neta de operación.

Por esa razón, desde finales del siglo pasado la empresa ha debido endeudarse sólo para pagar impuestos y derechos al fisco. Actualmente arrastra una deuda de 110 mil 300 millones de dólares, la cual creció exponencialmente en la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Pemex recibiría en las próximas semanas una inyección de capital por parte del Gobierno de entre mil 300 y mil 600 millones de dólares, así como una reducción adicional de impuestos este año por unos 3 mil 680 millones de dólares

Durante los dos años de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, Pemex ha realizado refinanciamientos y manejo de pasivos por más de 30 mil millones de dólares.

Antes de los onerosos impuestos, Pemex es una de las empresas más rentables de la industria petrolera internacional.

Por la soberanía Nacional, si al rescate de los energéticos.