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RETORNO A LA REALIDAD DE ALTO RIESGO PARA LA SALUD PUBLICA.

Antonio Vital Galicia

Alianza de Trabajadores de la salud y empleados públicos. 28 de mayo 2020

El inicio de la “nueva normalidad” se da con alto riesgo para quienes cuidan la salud y la vida de los mexicanos, a la herencia maldita del desmantelamiento de los servicios públicos de salud, la corrupción y la precarización del empleo se suma la ineptitud de los funcionarios de salud de la 4ª, que incrementan la vulnerabilidad de la sociedad ante la necesaria reactivación de la vida económica y social.



El presidente de la república ha recogido las demandas y propuestas de décadas de lucha de los trabajadores de la salud, comprometiéndose a la basificación y profesionalización, el abasto y producción de medicamentos, así como, eliminar la corrupción y privatización de los servicios médicos. Sin embargo, los funcionarios actúan en sentido contrario...


La realidad que se anuncia en palacio nacional está muy lejos de la realidad que se vive en las unidades de salud y en los principales hospitales, así lo expresan los trabajadores de la salud a lo largo del país quienes día a día manifiestan la demanda de seguridad sanitaria y garantías laborales y profesionales, que hasta el momento los gobiernos federales y estatales no los escuchan, ni los ven.


Hace 10 días los trabajadores de la salud representaban Mas del 20% de los casos confirmados de coronavirus, más de 150 médicos y enfermeras murieron por cuidar a la población, sin el material y equipo necesario. Los contagios no solo han sido en unidades covid-19, en centros de salud, clínicas y hospitales para población no infectada trabajadoras y trabajadores han sido contagiados por la falta de los filtros sanitarios indispensables en las unidades médicas. Fallecimientos por la negligencia de directivos locales y de gran responsabilidad de los secretarios de salud federal y de los estados. Las sobrecargas de trabajo amenazan la integridad y la salud del personal de salud, no se ha cubierto el personal necesario y con la calificación requerida, las nuevas contrataciones de eventuales siguen siendo al margen de la legislación laboral. Lo más grave de la inseguridad de los trabajadores es que ante la confirmación de casos de covid-19, a sus compañeros y familiares no se les realiza el aislamiento y estudios necesarios. Hasta que presenten el cuadro clínico se les hace el análisis respectivo, en muchas ocasiones en los mismos hospitales donde laboran se les niegan los estudios.


Por otro lado, la pugna de los funcionarios del IMSS, ISSSTE y SSA y la falta de una política ejecutiva de prevención y coordinación de los servicios de salud pública, han generado una caótica operación de la vigilancia y control epidemiológico del covid-19, al grado de la desaparición del titular de la SSA y la presencia virtual de los hospitales de las fuerzas armadas. Aun con ello los trabajadores de la salud han logrado la contención de la epidemia.

Ante esta situación las organizaciones, colectivos y movimientos que se coordinan en la Alianza de trabajadores de la salud y empleados públicos, hemos solicitado audiencia al Presidente de la República para recibir la respuesta a las demandas y propuestas presentadas antes y durante la epidemia al Ejecutivo Federal, a la secretaria de salud de la función pública. Estaremos en palacio nacional el próximo 15 de junio a las 10 hrs Los empleados en salud están en medio de dos fuegos, por un lado los opositores al gobierno que de manera perversa utilizan la enfermedad y la desgracia para promover sus posiciones e intereses a costa de debilitar la capacidad de las instituciones; gobernadores, partidos de derecha, empresarios, funcionarios neoliberales y charros sindicales han hecho frente común manipulando el temor de la población pretendiendo utilizar las demandas legítimas de los trabajadores para cuestionar al gobierno de la 4at. Promoviendo grupos o sindicatos al margen de la base trabajadora. La reconversión hospitalaria ha sido a costa de las condiciones laborales de los profesionales de la salud y con un alto riesgo para empleados y pacientes. Los hospitales reconvertidos han reducido su capacidad operativa al 10 o 15%, dejando sin atención a cientos de miles de pacientes de los servicios públicos de salud. La reorganización hospitalaria no solo ha sido al margen de los trabajadores, sino pasando por encima de sus garantías laborales y su seguridad sanitaria.