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ROSARIO IBARRA DE PIEDRA

Adrián Juárez


Pocas veces la Medalla Belisario Domínguez que entrega el Senado cada año ha sido más merecida que la que le otorga en 2019 a Rosario Ibarra de Piedra. Comenzó su actividad política tras la detención y desaparición de su hijo Jesús Piedra en 1974, acusado de pertenecer a la Liga Comunista 23 de septiembre.


Con amor de madre y conciencia social comenzó una intensa búsqueda de su hijo que nunca ha aparecido. Pero no lo hizo sola, se solidarizó con decenas de madres y familias en la misma situación y realizó labor colectiva que culminó en 1977 con la fundación del Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos, conocido como “Comité Eureka” que unificó a militantes y familias de presos y desaparecidos durante los gobiernos de los agentes de la CIA, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez.


En esta lucha Rosario encabezó una gran resistencia contra el PRI-Gobierno y sus prácticas represivas. Realizó huelgas de hambre a finales de los años 70 para exigir una amnistía hacia los presos políticos. El gobierno concedió una amnistía en 1978 pero las desapariciones continuaron sin ser aclaradas. También logró el cese de órdenes

de aprehensión contra 1, 500 detenidos y el regreso de 57 exiliados.


Su familia la apoyó siempre y su esposo Jesús Ibarra y todos sus hijos se unieron con su madre en su causa, que se convirtió en la lucha por la liberación no solo de Jesús sino de todo México.


Gracias a su tenacidad y a la organización que logró se liberaron 150 de los 500 presos. Además, Rosario fue una de las cabezas de la lucha contra el PRI Gobierno y luego contra el PRIAN durante 50 años.


Tuvo participación como legisladora en la Cámara de Diputados y en la del Senado siempre usando estas posiciones como trinchera de lucha en la Defensa de Derechos. Fue candidata al Premio Nobel de la Paz en los años 1896, 1987, 1989 y 2006.


Rosario es un ejemplo de responsabilidad social, familiar, personal, de congruencia y de espíritu indoblegable de lucha. Inspira a los mexicanos a continuar luchar sin descanso por la Soberanía Nacional y Popular.


Bienvenida la medalla Belisario Domínguez, pero el mejor premio es que se resuelva el caso de la desaparición de Jesús Piedra Ibarra. El grito de Eureka y de Rosario resuenan más fuerte que nunca. ¡ Vivos se los llevaron … vivos los queremos ¡