SALIR A DECIDIR NUESTRO DESTINO.

Pablo Moctezuma 


México puede salir adelante, tiene toda la capacidad y debe desarrollar enérgicamente ese gran objetivo. Salir de las cadenas de dependencia y conquistar Soberanía e Independencia. Podemos y debemos salir a decidir nuestro destino. Somos decenas de millones y teniendo claras las ideas de nuestra propia capacidad y alcances, teniendo la idea de romper lazos, cadenas y jaulas podemos hacerlo de manera definitiva. Para ello hay que romper con las viejas ideas.



Decía Carlos Marx que las ideas dominantes, son las ideas de las clases dominantes. En los días que corren, cuando se propone la plena Soberanía, la Independencia auténtica de México, el decidir democráticamente dentro del país, el que sea el pueblo quien decide. Los “expertos” nos dicen que esas buenas ideas no son aplicables en el mundo de hoy. Son ideas que nos paralizan y nos llevan al fatalismo total.


Si se cuestiona el servilismo ante un país extranjero se nos señala que: “No hay de Otra”, que vivimos una situación en la que estamos atados de manos y tenemos que aceptar las imposiciones de las grandes corporaciones del mundo y sus gobiernos imperialistas.

Que van a huir los capitales extranjeros, que las corporaciones van a perder la confianza en el país, que nos tienen sujetos por lazos de dependencia irrompibles, y no hay salida. Argumentan estar atrapados en la “jaula geopolítica”, que pertenecemos a la “región norteamericana”, que ya la economía moderna es interdependiente y nadie se puede escapar y muchos otros argumentos. Así que ni le muevas “Cabresteas o te ahorcas” señalan. Recordemos que “cabrestear” significa acostumbrar al animal que se está domando a que tolere el lazo con el que se le sujeta. De modo que lo que nos están diciendo en el fondo es: O te sometes o te mueres.


En esas condiciones, ni hablar de Soberanía e Independencia. Esas son las ideas dominantes, las de las corporaciones y sus gobiernos que nos dominan y que no creen que podamos y debamos tomar nuestras propias decisiones, o que decida el pueblo y no los “especialistas” porque “ellos saben”. Porque las finanzas no las puede entender cualquiera, dicen.

La realidad es que o eres Independiente y Soberano o no lo eres, si decide el pueblo en el país lo que le conviene y logra el desarrollo autosuficiente de su economía, impulsa su ciencia y tecnología, su arte y cultura, protege sus recursos naturales y la madre tierra, prioriza los intereses de la población, por encima de las corporaciones, entonces habrá Soberanía.


Que el pueblo mande, que las decisiones se tomen en el propio país. Y la gente, tome decisiones trascendentales como, si quiere y debe seguir pagando deudas abusivas, permitiendo a las mineras que destruyan, contaminen, agoten el agua, si va a doblegarse ante cualquier amenaza de aranceles, si va a dar prioridad a la producción que imponen Estados Unidos y Canadá, aunque no sea lo mejor para los trabajadores y la economía del país. Si se adapta pasivamente a las decisiones que le imponen los grandes intereses económicos, las corporaciones mundiales. Si no puede tomar esas decisiones y se le obliga a someterse a lo que digan los de arriba y los de afuera, entonces simplemente no se es Soberano ni Independiente.


Así que no hay que dar tantas vueltas, si tienes la soga al cuello quítatela, si estas en una jaula, salte, si estas encarcelado, escapa. No será fácil pero sí es la única salida, la verdadera alternativa. Puede ser que un preso se sienta cómodo en su celda, simplemente porque le ofrecen mejores alimentos y frazadas, o porque le dejan un televisor o libros para distraerse. Puede ser… pero en ningún caso estarás libre y menos podrás tomar decisiones independientes.


La diferencia entre los que defienden el nuevo régimen y quienes luchan por uno nuevo, es que quien lucha por la transformación no acepta atarse a lazos, jaulas, celdas sino ser completamente libre. Luchar por la libertad no es fácil, es complicado y requiere grandes sacrificios que hay que estar dispuestos a pagar. Todo para no aceptar una situación dada, que te la impongan con amenazas y golpes o por las buenas.


Imaginemos que Hidalgo y Morelos hubiesen dicho que “como parte de las colonias españoles”, “por geopolítica”, “porque estaban atados” no podían luchar por la Independencia sino tan solo por mejorar el virreinato. O que Juárez ante el enorme poder del Imperio Francés y la imposición de Maximiliano, príncipe extranjero, hubiese dicho que en las condiciones de su época no podía luchar contra la intervención. O que Villa y Zapata ante el enorme poder de la dictadura porfirista y de los omnipotentes hacendados hubiesen determinado “que tenían que ser realistas y sensatos” y por “táctica o prudencia” hubiesen promovido la sumisión. O que Lázaro Cárdenas y los trabajadores petroleros “ante la falta de tecnología”, “para no ahuyentar inversiones”, por no hacer “algo que nadie hacía” hubiesen optado por respetar a las compañías petroleras extranjeras. Eso no sucedió y México ha avanzado en medio de problemas, luchas y transformaciones.


Luchando organizadamente en cada región, municipio, localidad se puede lograr la Soberanía política, económica, social, cultural. México tiene decenas de millones de trabajadores, muy capaces, valientes y con gran tradición laboral. El país tiene grandes recursos naturales. Cuenta con una herencia milenaria de experiencia de autosuficiencia (antes de la invasión europea). Posee un pueblo valiente y trabajador, muy trabajador. Haciendo sacrificios para romper con la dependencia tiene toda la capacidad de salir adelante sin seguir sometidos al viejo sistema. ¡Vamos a salir pues! ¡Debemos y podemos!

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