UNIDAD Y PARTIDO

MEXTEKI

El pueblo unido jamás será vencido. La amplia unidad de decenas de millones de mexicanos logrará tal fuerza que romperá obstáculos y construirá un país en el que el pueblo mande y democráticamente de solución a los grandes problemas, rompiendo impunidad, privilegios y monopolios. Un país en el que todo se organice teniendo como centro al ser humano y a sus derechos.

Por eso un gran principio a respetar es el de poner la unidad por delante, buscar centrarnos en nuestra causa y demandas de forma que se acumulen fuerzas, de no criticar públicamente a ningún compañero de la organización, u organización aliada o que participe en el movimiento. La división comienza por los dimes y diretes internos dentro de las organizaciones de la llamada izquierda o entre ellas. Y el enemigo atiza estas contradicciones al máximo. Debemos exponer clara y contundentemente nuestras propuestas, atacar de frente a los enemigos principales, plantear soluciones a los problemas que nos aquejan, pero no caer en ataques personales dentro del movimiento y menos dentro de la organización. Eso divide, desvía, desgasta y lleva al triunfo de los adversarios del pueblo y no a su derrota.



La mejor forma de lograr la unidad en el movimiento es la de acordar acciones concretas y unirse con objetivos comunes. Avanzar paso a paso e identificar a las fuerzas que realmente luchan por la transformación, logrando acumular fuerzas y alianzas en cuestiones concretas. Las discusiones bizantinas, el no enfocarse en el tema a resolver, no lleva a ningún lado. Recordemos que el Imperio, así como, la oligarquía también trabaja y siembran discordia, indisciplina y sabotaje. Por eso es vital no dejar desviar la acción. La unidad se da en la práctica, llevando las palabras a los hechos. Nuestra ideología y nuestra política se demuestran en la actividad concreta y con resultados concretos.

La unidad se va forjando en la lucha, hace falta el Partido de la clase obrera que trabaje en todas las trincheras, en todos los frentes por la unidad del pueblo, y desde luego guardando la unidad dentro de sus filas, tomando las decisiones con la participación amplia y democrática de sus militantes, al mismo tiempo que de manera unida se impulsan los acuerdos tomados colectivamente, haciéndose cada militante responsable de llevar a buen puerto las decisiones. Un partido unido de los trabajadores y del pueblo es factor fundamental para impulsar la unidad popular.

A los enemigos del pueblo les conviene la división y el fraccionamiento. Impulsa la sectorialización de las causas, las organizaciones y la desconexión entre las mismas organizaciones; busca separar asociaciones de obreros, campesinos, ambientalistas, deportistas, intelectuales, mujeres, jóvenes, ancianos, cooperativas, apoyo a personas con capacidad diferente, opositores a la minería tóxica, jubilados, artísticas, culturales, pueblos originarios, de solidaridad internacionalista y derechos humanos. A la tendencia natural a la unidad de las organizaciones populares, la oligarquía y el Imperio oponen el sectarismo y el aislamiento de cada causa. Por eso luchar por la unidad de todas las causas y la lucha hombro a hombro de tod@s. Esa tarea unitaria es fundamental para el Partido de la clase obrera y en ello basa todo su trabajo.

La unidad no se puede lograr en torno a intereses de negocios, de cargos, de contratos, por eso los partidos “grillos”, llenos de “chapulines” no pueden tener unidad nunca. La lealtad al colectivo no puede lograrse si se forman grupos y se anteponen a los intereses generales. Tampoco puede lograrse en torno a líderes, gente famosa y poderosa. Se logra en torno a principios, a un proyecto de nación, a la lucha de liberación nacional y social. Esa unidad es indestructible si se construye en torno a la gente y sus causas. No se trata de comprar a las personas para ganar “votos”, ni de acumular fuerzas ofreciendo dispensas, empleos, “protección”. Se trata de que empoderemos a la gente para que luchen por sí mismos por sus derechos, que desarrollen la lealtad por los intereses populares, por una mejor vida en México, en sus comunidades, en sus familias, así como la solidaridad con todos los pueblos que luchan. Solo personas dignas pueden aspirar a convocar a la unidad, nunca lo harán los viles ambiciosos. Solo una clase que produce, crea, trabaja en comunidad y no acumula riquezas, puede luchar no solo por sus propios intereses, sino los de todo el pueblo.

La clase obrera, dicen que ha perdido fuerza y hasta hablan de su inexistencia, pero de hecho cada bien, producto, servicio que usamos y consumimos fue producto del trabajo. Y dado que hoy el trabajo se ha socializado al extremo, es producto del trabajo social. Es el Partido de esa clase, el que va a forjar la unidad de todo un pueblo. En la lucha por la liberación nacional y social, la unidad es la llave de la victoria.